El aumento de la demanda por la ola de frío, el encarecimiento del gas importado y los cambios en el sistema de transporte impulsados por el Gobierno provocaron restricciones en el suministro que ya afectan a industrias del NOA, el Litoral y La Plata. Empresas advierten que podrían detener su producción si la situación continúa.
El sistema energético argentino enfrenta una nueva tensión en pleno invierno. La combinación entre el fuerte aumento del consumo residencial, el encarecimiento del Gas Natural Licuado (GNL) importado y las modificaciones implementadas en el esquema de transporte de gas comenzó a impactar de lleno sobre la actividad industrial. Las primeras afectadas fueron las empresas que cuentan con contratos de suministro interrumpibles, especialmente en las provincias del Noroeste Argentino, el Litoral y el polo industrial de La Plata.
Como ocurre durante los meses de mayor demanda, el sistema prioriza el abastecimiento de hogares, hospitales, escuelas y servicios esenciales. Sin embargo, este año el escenario se agravó por el incremento del precio internacional del GNL, impulsado por la inestabilidad geopolítica en Medio Oriente. El combustible importado llegó a cotizar cerca de 24 dólares por millón de BTU, un valor que multiplica varias veces el costo del gas de producción nacional y vuelve inviable su utilización para numerosos procesos industriales.
A ese contexto se suman los cambios regulatorios introducidos por la Resolución 66/2026 de la Secretaría de Energía, que modificó el esquema de asignación de capacidad de transporte y dejó en una posición más desfavorable a industrias radicadas en el NOA, históricamente dependientes del abastecimiento proveniente del norte del país.
Uno de los sectores más comprometidos es la actividad citrícola. La Asociación Citrícola del Noroeste Argentino (ACNOA) advirtió que la continuidad de la campaña 2026 se encuentra amenazada por la imposibilidad de garantizar el suministro energético necesario para mantener operativas las plantas procesadoras de limón y otros cítricos. La entidad alertó que, de persistir las restricciones, varias industrias podrían suspender totalmente la producción durante las próximas semanas.
La preocupación también alcanza a ingenios azucareros, tabacaleras, industrias cerámicas y distintas economías regionales de Salta y Tucumán. Desde la Unión Industrial de Salta señalaron que las interrupciones del servicio comenzaron a afectar procesos productivos que requieren funcionamiento continuo, mientras que la Cámara Industrial de Cerámica Roja (CICER) advirtió que el costo del gas importado resulta económicamente imposible de absorber para la mayoría de las empresas del sector.
En la provincia de Buenos Aires, varias industrias del cordón de La Plata también registraron interrupciones en el suministro distribuido por Camuzzi, lo que obligó a reducir turnos de producción y detener temporalmente algunas líneas fabriles.
La situación refleja un problema que excede la coyuntura climática. Si bien las restricciones de gas durante el invierno forman parte del funcionamiento habitual del sistema energético argentino, este año confluyen factores adicionales: mayores costos internacionales, limitaciones de infraestructura y una reorganización regulatoria que alteró la disponibilidad de capacidad para determinadas regiones.
Las entidades empresarias reclaman una respuesta urgente del Gobierno nacional para garantizar el abastecimiento durante los meses de mayor consumo y evitar que la crisis energética termine trasladándose al empleo, las exportaciones y la actividad económica de las provincias más afectadas. Mientras tanto, numerosas industrias continúan operando con incertidumbre, pendientes de un suministro de gas que se volvió decisivo para sostener la producción en pleno invierno.



























