El rock tiene padres conocidos, pero también madres olvidadas. Sister Rosetta Tharpe y Big Mama Thornton fueron dos pioneras decisivas que desafiaron prejuicios raciales y de género mientras ayudaban a moldear el sonido que luego conquistaría al mundo.
En la historia de la música hay varios nombres que integran la lista de los pioneros del rock ‘n roll, aquellos que lo empujaron desde sus inicios y pusieron la primera semilla. Pero siempre se habla de los padres, y nunca de las madres. Por eso en esta entrada vamos a hablar de Sister Rosetta Tharpe y Big Mama Thornton.
Cuando avanzada la década del 50, le preguntaban por su música, la hermana Rosetta contestaba «Oh, estos chicos y su rock ‘n roll, eso es simplemente rhythm and blues acelerado, yo lo vengo haciendo desde siempre.» Sister Rosetta Tharpe y su Gibson SG fueron la prueba más contundente de que las mujeres también podían rockear. Nacida en Arkansas en 1915, Tharpe fue criada en la Iglesia Pentecostal y desde el punto de vista musical, claramente en la tradición góspel. Pero ella produjo música que cruzaría los géneros. Tharpe fue antes que nada la primera Súper Estrella de la música góspel y una de las primeras en construir el puente con el Rythm & Blues y sentar las bases para el primer Rock ‘n Roll.
Desde lo estrictamente musical, estamos ante una guitarrista que no se limitaba simplemente a la escala de blues. Rosetta usaba muchos cromatismos, frecuentemente asociados al jazz. Sin embargo, los yeites de Rosetta no se sienten jazzeros, más que nada por su groove y por la manera en que estira las cuerdas.
Sister Rosetta Tharpe fue una marcada influencia para tantas artistas que vinieron después. Ella fue una de las primeras en diseñar un micro de gira para poder comer y dormir en la carretera y así evitar episodios de discriminación racial que era habitual en el sur segregacionista de los Estados Unidos. Rosetta vivió matrimonios fallidos, discriminación no solo por su color de piel, sino también por su orientación sexual (giró mucho tiempo con quien se dice era su amante, Marie Knight). Su música desafió cualquier clasificación y pasó por arriba muchas normas culturales y sociales de su tiempo.
Su diabetes fue diagnosticada tarde y el problema había avanzado al punto de que una de sus piernas debió ser amputada. Pero ella siguió rockeando hasta su muerte en 1973 a causa de un paro cardíaco. Su fama y su importancia fue por muchos años eclipsada por el crecimiento de aquellos a quienes ella misma influyó. Pero afortunadamente, desde hace algún tiempo su figura no para de crecer.
En el caso de Big Mama Thornton, casi siempre que se la menciona, la primera canción que nos viene a la cabeza es «Hound Dog», una pieza cuya verdadera historia también involucra en su creación a ella misma, Willie Mae Thornton.
«Hound Dog» fue grabada en el estudio Radio Recorders Annex en Los Ángeles el 13 de agosto de 1952. Un trío de blues, sin saxo ni piano, con elementos de habanera y mambo. Eso sí que era algo novedoso, pero fue el contexto perfecto para que una voz como la de Willie Mae pudiera plantar su mensaje de empoderamiento femenino: «no sos más que un perro», dice, y deja a su hombre aplastado como una mosca insignificante contra un vidrio.
Llevando la tradición de blues adelante, Big Mama convirtió esta sesión en una de las bases para el rock ‘n roll, con un track que se metería de inmediato entre los charts de race music desde finales de marzo hasta mediados de julio de 1953. La versión de Thornton de «Hound Dog» vendió entre 500.000 y 750.000 copias, y seguramente habría vendido más si su peso no se hubiera diluido por la abundancia de versiones y parodias, algo muy común en esa época.
«Hound dog» quizá represente el caso más emblemático de la desigualdad y la injusticia que existía cuando un artista blanco versionaba a un artista negro. En 1952 se había presentado una solicitud que buscaba acreditar a Thornton como coautora, pero este pleito nunca tuvo éxito.
Willie Mae Thornton había nacido en 1926 en Ariton, Alabama, era descendiente de originarios y personas esclavizadas, una población que trabajó la tierra pero en el marco de las leyes racistas de Jim Crow, posteriores a la Guerra Civil, esas condiciones eran virtualmente volver a la esclavitud. Desde muy niña Willie Mae cantaba en la iglesia de su padre. A los 8 años tuvo que abandonar la escuela para cuidar a su madre enferma, a los 10 ya tenía su primer trabajo y a los 14 dejó su casa para cantar en los juke joints del Sur. Durante su adolescencia tuvo un hijo cuya tenencia fue retirada por el Estado y que nunca volvió a ver. En 1940, la cantante de góspel Diamond Teeth Mary la ayudó a unirse al grupo Hot Harlem Revue, y eso allanó su llegada al teatro Apollo de Harlem, Nueva York. Allí es donde un emcee la apodó «Big Mama» por primera vez. Los productores le impusieron polleras y vestidos para el escenario y la moldearon como una estrella del blues en el estilo de Bessie Smith.
Rápidamente aparece un perfil de Thornton como una mujer transgresora, con canciones de fuerte perspectiva femenina. Con el paso del tiempo, se despojó de aquel vestuario y comenzó a actuar con guayaberas, pantalones y sombreros de paja. Su aspecto era más desafiante que el de cualquier otra diva del blues. Su oposición a la norma y el rechazo a la feminidad tradicional negra impuesta por la industria, fueron su marca registrada y esa actitud marcó un antes y un después para muchas artistas negras. Tocar en cárceles, algo que en los Estados Unidos usualmente hacían los artistas varones, también fue parte de su postura política.
Tal vez por todas estas cosas, Janis Joplin la admiraba tanto y por eso grabó su canción «Ball and Chain». Janis vio a Willie Mae interpretar esa canción en algún club de San Francisco y se le acercó y le consultó si podría hacer una versión del tema. Cuenta la leyenda que Willie Mae se vio halagada y accedió feliz. Inmediatamente garabateó la letra de la canción en una servilleta y se la dio a Janis. La versión de Janis fue un éxito pero esta vez, la joven texana reconoció la autoría de Thornton, cedió derechos de su interpretación y la dio a conocer al público del blues y la movida hippie, llegando incluso a cantar la canción juntas en alguna ocasión.
La música que hizo Thornton surgió de su propia lucha como mujer afroamericana y ha contribuido a muchas formas de música negra. Ella misma ayudó a marcar el comienzo del rock ‘n roll, aunque rara vez se la mencione como influencia importante para el género. Porque antes de que el rock tuviera nombre, ya tenía pollera, guitarra y voz. Sister Rosetta Tharpe y Big Mama Thornton no son una nota al pie en la historia del rock: ellas escribieron el pentagrama completo, aunque tardaran décadas en darles el atril que merecían.




























