Claudio “Chiqui” Tapia declaró ante la Justicia por la causa que investiga a la AFA y, al salir de los tribunales, lanzó una bomba futbolera: quiere que la Finalissima entre Argentina y España se juegue en el Monumental. El dirigente desafió la idea de disputarla en Europa. La sede del partido entre los campeones de América y Europa sigue en discusión.
El presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), Claudio “Chiqui” Tapia, declaró este jueves ante la Justicia en el marco de una causa que investiga presuntas irregularidades fiscales en la conducción del fútbol argentino y, al abandonar los tribunales, dejó una frase que inmediatamente desplazó el foco de la discusión judicial hacia el terreno deportivo: la AFA quiere que la Finalissima entre la Selección Argentina y España se juegue en el estadio Monumental, en Buenos Aires.
La declaración sorprendió porque, hasta ahora, distintas versiones señalaban que el partido podría disputarse en Europa, particularmente en el estadio Santiago Bernabéu de Madrid, una opción que había sido promovida desde el entorno del fútbol español. Tapia fue directo cuando se le preguntó por esa posibilidad: España quiere jugarla en España, pero nosotros queremos que se juegue en el Monumental.
El dirigente sanjuanino, que conduce la AFA desde 2017, explicó que la entidad cumplió con todos los requerimientos del juez que lo citó a declarar y evitó profundizar en el expediente judicial, aunque dejó entrever que la institución defenderá su posición tanto en los tribunales como en la discusión internacional por la sede del partido.
La Finalissima, el cruce de campeones de dos continentes
La Finalissima es el partido que enfrenta a los campeones vigentes de la Copa América y la Eurocopa, un torneo organizado en conjunto por la Confederación Sudamericana de Fútbol (CONMEBOL) y la Unión de Asociaciones Europeas de Fútbol (UEFA).
La edición de 2026 reunirá a la Selección Argentina, campeona de la Copa América 2024, con España, ganadora de la Eurocopa 2024. El encuentro está previsto para el 27 de marzo, en la última ventana internacional antes del Mundial de Estados Unidos, México y Canadá.
Aunque originalmente se había anunciado que el partido se disputaría en el estadio Lusail de Doha, Qatar —el mismo escenario donde Argentina ganó la final del Mundial 2022—, la sede comenzó a quedar en duda por factores geopolíticos y logísticos que afectan a la región.
Ante ese escenario, distintas alternativas comenzaron a circular en el mundo del fútbol: Madrid, Londres e incluso Miami aparecieron como posibles sedes, en una decisión que debe ser acordada por UEFA, CONMEBOL y las federaciones nacionales implicadas.
Es en ese contexto donde aparece la postura de Tapia.

La apuesta por el Monumental
El Monumental de River Plate, el estadio más grande del fútbol argentino y sede habitual de la Selección en los últimos años, se convirtió en la carta que la AFA quiere jugar en la negociación.
La lógica detrás de esa idea es clara: si Argentina es una de las protagonistas del encuentro y además llega como campeona del mundo y de América, el país podría aspirar a organizar un partido de enorme impacto global.
El estadio, además, acaba de completar una profunda remodelación que elevó su capacidad a más de 84.000 espectadores, convirtiéndolo en el recinto futbolístico más grande de Sudamérica.
En términos deportivos y comerciales, un partido entre la Argentina de Lionel Messi y la España de la nueva generación liderada por Lamine Yamal podría convertirse en uno de los eventos futbolísticos más vistos del año.
El antecedente de Wembley
La Finalissima tuvo su última edición en 2022, cuando Argentina goleó 3-0 a Italia en el estadio Wembley de Londres con goles de Lautaro Martínez, Ángel Di María y Paulo Dybala.
Ese partido marcó el regreso del torneo intercontinental entre campeones continentales, una competencia que había tenido antecedentes en las décadas de 1980 y 1990 bajo el nombre de Copa Artemio Franchi.
La versión moderna del torneo fue impulsada como parte del acuerdo institucional entre UEFA y CONMEBOL, que busca estrechar vínculos deportivos y comerciales entre ambos continentes.
La victoria de Argentina en Wembley, además, consolidó el ciclo del entrenador Lionel Scaloni, que meses después terminaría coronándose campeón del mundo en Qatar.
El trasfondo judicial que rodea a la AFA
Las declaraciones de Tapia sobre la Finalissima se produjeron en un contexto delicado para la conducción del fútbol argentino.
El dirigente fue citado a declarar en una causa judicial que investiga a la AFA por la presunta retención indebida de aportes impositivos y previsionales por más de 19.000 millones de pesos entre 2024 y 2025.
La investigación, impulsada por la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), también alcanza al tesorero de la entidad, Pablo Toviggino, uno de los dirigentes más influyentes dentro del esquema político del fútbol argentino.
Según la acusación, esos fondos corresponderían a retenciones impositivas y aportes de seguridad social vinculados a contratos y actividades del fútbol profesional que no habrían sido transferidos en tiempo y forma al Estado.
Desde la AFA rechazan las acusaciones y sostienen que la causa tiene un trasfondo político vinculado al conflicto entre el gobierno nacional y la estructura del fútbol argentino.
Fútbol, política y poder
El expediente judicial aparece en medio de una disputa más amplia entre el gobierno de Javier Milei y la dirigencia de la AFA, particularmente en torno al modelo institucional del fútbol argentino.
Mientras el Ejecutivo promueve la apertura del sistema a las sociedades anónimas deportivas —un esquema que permitiría la entrada directa de capital privado en los clubes— la conducción de la AFA ha defendido el modelo tradicional de asociaciones civiles sin fines de lucro.
Ese choque de visiones generó tensiones que exceden lo deportivo y que involucran intereses económicos, mediáticos y políticos dentro del negocio del fútbol.
Un mensaje político dentro del fútbol
En ese contexto, la frase de Tapia sobre la Finalissima no fue solamente una declaración deportiva.
También puede leerse como un gesto político dentro del mapa del fútbol internacional.
Decir que el partido debe jugarse en el Monumental implica disputar la localía simbólica del evento frente a las federaciones europeas y frente al peso económico que suelen tener los organizadores internacionales en este tipo de partidos.
En otras palabras, no se trata sólo de elegir un estadio.
Se trata de decidir dónde se juega el espectáculo global del fútbol.
Una sede aún abierta
Por ahora, la sede de la Finalissima 2026 sigue sin confirmación definitiva.
Las federaciones implicadas, junto con UEFA y CONMEBOL, deberán definir en las próximas semanas dónde se disputará el encuentro entre los campeones de América y Europa.
El Monumental aparece ahora como una posibilidad concreta dentro de esa discusión.
Y si algo quedó claro después de las palabras de Tapia al salir de tribunales es que la AFA no está dispuesta a resignar fácilmente esa oportunidad.
Porque, más allá de la causa judicial que rodea a la dirigencia del fútbol argentino, el mensaje del presidente de la AFA fue simple y directo: si hay una final entre campeones del mundo y de Europa, Argentina quiere jugarla en casa.


























