Claudio “Chiqui” Tapia participó de una recepción organizada por la FIFA en Nueva York y se saludó con Donald Trump a dos días de la final del Mundial. El gesto llega mientras el presidente de la AFA enfrenta investigaciones judiciales y versiones sobre una ofensiva del menemismo para impulsar a Rodolfo D’Onofrio como eventual sucesor.
Claudio “Chiqui” Tapia cerró el Mundial con una imagen de alto impacto político. A dos días de la final entre Argentina y España, el presidente de la Asociación del Fútbol Argentino participó de una recepción exclusiva de la FIFA en Nueva York y fue registrado saludando al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en un encuentro encabezado también por Gianni Infantino.
La escena fue interpretada por el entorno de Tapia como una señal de reconocimiento internacional en un momento particularmente sensible para su conducción. El dirigente llega fortalecido por la nueva clasificación de la Selección Argentina a una final del mundo, pero al mismo tiempo atraviesa investigaciones judiciales y enfrenta versiones sobre movimientos del oficialismo libertario para ganar influencia dentro de la AFA.
La recepción se realizó en la Trump Tower de Manhattan, donde Trump e Infantino celebraron públicamente el desarrollo del Mundial y destacaron sus cifras de asistencia. La participación de Tapia lo ubicó dentro de un reducido grupo de dirigentes y personalidades del fútbol invitados al encuentro, aunque el saludo con el mandatario estadounidense no implica por sí mismo un respaldo político formal a su conducción.
En la AFA, sin embargo, la fotografía fue recibida con entusiasmo. Tapia mantiene una relación estrecha con el plantel argentino y especialmente con Lionel Messi, un vínculo que volvió a quedar expuesto durante los festejos posteriores a la victoria frente a Inglaterra. El triunfo llevó a la Selección a otra final y colocó nuevamente al titular de la entidad en el centro de una escena deportiva de enorme impacto social.
El clima de euforia también dejó una secuencia que rápidamente se viralizó. Mientras Messi brindaba una entrevista después del partido, Tapia interrumpió el reportaje y llamó a Luciano Nakis para que le secara el sudor de la nuca con una toalla. “¡Leo! Me secan la nuca”, lanzó el presidente de la AFA delante del capitán argentino.
Nakis, dirigente de Deportivo Armenio e integrante de la mesa política de Tapia, ya había sido captado anteriormente realizando la misma tarea durante un partido. A partir de aquella imagen, la expresión “secanucas” comenzó a utilizarse de manera irónica para identificar a dirigentes, periodistas y allegados considerados excesivamente complacientes con el jefe del fútbol argentino.
Tapia también apareció en uno de los videos más difundidos de las últimas horas. La artista Madonna compartió en sus redes una pieza realizada con inteligencia artificial por el creador digital Tutanka, en la que Messi, Lionel Scaloni, jugadores argentinos y el propio presidente de la AFA protagonizan un festejo ficticio dentro de un vestuario. La publicación multiplicó la visibilidad internacional del dirigente, aunque se trató de una recreación humorística y no de un pronunciamiento político de la cantante en favor suyo.
El fortalecimiento público de Tapia coincide con una disputa que se desarrolla fuera de las canchas. Según versiones periodísticas, sectores vinculados a Martín y Eduardo “Lule” Menem buscan ampliar su influencia sobre la AFA y promueven el nombre del expresidente de River Plate, Rodolfo D’Onofrio, como posible alternativa para conducir la entidad. La cercanía personal de D’Onofrio con Zulemita Menem alimentó las especulaciones sobre una operación política del clan riojano, aunque hasta ahora no existe una candidatura formalizada ni un proceso electoral abierto que confirme ese movimiento.
La ofensiva se produciría mientras la conducción de Tapia enfrenta expedientes judiciales y cuestionamientos sobre el manejo económico de estructuras vinculadas al fútbol argentino. En su entorno confían en que los resultados deportivos de la Selección, su cercanía con Messi y su presencia en los máximos espacios institucionales de la FIFA funcionen como un escudo político frente a esas presiones.
El saludo con Trump se suma así a una sucesión de imágenes que Tapia procura capitalizar: la Argentina nuevamente finalista, la sintonía con el plantel, su participación en los eventos centrales del Mundial y una exposición internacional que contrasta con los intentos de desplazarlo dentro del país.
No obstante, la fotografía no elimina los conflictos que lo rodean. Tapia vuelve del Mundial más visible y con una nueva final como principal argumento de poder, pero también con una disputa abierta por el control de la AFA. Del otro lado aparecen sectores libertarios que buscan avanzar sobre una institución históricamente codiciada por los gobiernos. En ese tablero, el Chiqui convirtió un apretón de manos con Trump en otra demostración de supervivencia política.



























