El HMS Medway navegó hacia el Estrecho de Magallanes sin que hubiera una protesta oficial de la Cancillería. El episodio coincidió con la confirmación del viaje de Javier Milei a Londres y reavivó las críticas por la política exterior frente al Reino Unido y la cuestión Malvinas.
El paso de un buque de guerra británico por aguas argentinas volvió a encender la disputa por la soberanía del Atlántico Sur y dejó expuesta una nueva polémica sobre la política exterior del Gobierno de Javier Milei. Mientras Tierra del Fuego denunció una «provocación inadmisible», la Cancillería evitó realizar cualquier protesta pública y mantuvo silencio frente al episodio, ocurrido pocos meses antes de la primera visita oficial de un presidente argentino al Reino Unido en más de dos décadas.
La embarcación involucrada fue el HMS Medway, un patrullero de la Marina Real británica que zarpó desde las Islas Malvinas rumbo a Punta Arenas, en Chile, atravesando aguas argentinas en dirección al Estrecho de Magallanes.
Según informó la Armada Argentina, el desplazamiento fue detectado durante la navegación. El Gobierno británico sostuvo posteriormente que había informado el movimiento mediante una comunicación enviada a funcionarios del Ministerio de Defensa argentino. Sin embargo, desde Tierra del Fuego afirman que ese aviso habría llegado cuando el buque ya había atravesado la zona.
El secretario de Malvinas de la provincia, Andrés Dachary, calificó el episodio como una «provocación inadmisible» y cuestionó que el Reino Unido continúe militarizando el Atlántico Sur mientras explota recursos naturales en un territorio cuya soberanía permanece en disputa.
La controversia también reabrió el debate sobre el cumplimiento de los mecanismos de información establecidos tras los Acuerdos de Madrid de 1990, que contemplan notificaciones sobre movimientos militares en la región. Especialistas en la cuestión Malvinas sostienen que durante los últimos meses se registraron otras incursiones de aeronaves y embarcaciones británicas sin que existieran protestas diplomáticas públicas por parte del Gobierno argentino.
El episodio ocurre además en un contexto político particular. La Casa Rosada confirmó que Javier Milei viajará a Londres a fines de octubre para participar de la denominada «Argentina Week in London», en lo que será la primera visita oficial de un presidente argentino al Reino Unido desde la realizada por Carlos Menem en 1998.
Aunque el Gobierno mantiene formalmente el reclamo argentino sobre las Islas Malvinas en organismos internacionales como la ONU y la OEA, distintos especialistas consideran que la actual administración adoptó una estrategia de baja confrontación con Londres, privilegiando el fortalecimiento del vínculo bilateral y dejando la disputa por la soberanía fuera de la agenda inmediata.
Las críticas también alcanzan la falta de cuestionamientos oficiales sobre la exploración petrolera británica en la cuenca de Malvinas y la ausencia de reclamos públicos frente a movimientos militares en el Atlántico Sur, una postura que contrasta con la mantenida por administraciones anteriores.
El paso del HMS Medway terminó convirtiéndose así en algo más que un incidente naval: volvió a poner en discusión hasta dónde llega la política de acercamiento del Gobierno con el Reino Unido y si ese vínculo está modificando, en los hechos, la histórica estrategia argentina sobre la soberanía de las Islas Malvinas.



























