La investigación por presunto enriquecimiento ilícito suma nuevas pruebas contra el ex jefe de Gabinete. La Justicia analiza consumos por más de $139 millones con tarjetas de crédito y los testimonios de dos funcionarias que admitieron haber realizado compras personales para Manuel Adorni con sus propias tarjetas.
La causa por presunto enriquecimiento ilícito contra Manuel Adorni continúa acumulando evidencia y amplía el foco sobre sus gastos personales durante su paso por el Gobierno. La Justicia ya analiza consumos por $139.110.716,60 realizados con tarjetas de crédito entre diciembre de 2023 y abril de 2026, una cifra que, según la investigación, supera ampliamente los ingresos declarados por el ex jefe de Gabinete durante ese período.
De acuerdo con la documentación incorporada al expediente, Adorni registró gastos cercanos a $51 millones durante 2024, con un promedio mensual superior a los $4,2 millones. En 2025 los consumos aumentaron hasta alcanzar $68,5 millones, con un promedio de $5,7 millones mensuales, mientras que en los primeros cuatro meses de 2026 ya había utilizado casi $20 millones, manteniendo un promedio cercano a $5 millones por mes.
La evolución del gasto adquiere especial relevancia porque, según la investigación judicial, el salario que percibía como funcionario nacional oscilaba entre $2,5 y $3,5 millones mensuales, muy por debajo del nivel de consumo registrado. Los investigadores buscan establecer el origen de los fondos utilizados para sostener ese ritmo de gastos y determinar si existieron ingresos no declarados.
Pero el expediente no se limita al análisis de las tarjetas personales del funcionario.
En los últimos días declararon dos colaboradoras del ex vocero presidencial que confirmaron haber utilizado sus propias tarjetas de crédito para realizar compras destinadas a Adorni, operaciones que luego, según afirmaron, les fueron reintegradas en efectivo.
Laura Daniela Schiuma, directora general de Actividades Presidenciales, declaró ante la Justicia que adquirió un monitor gamer valuado en aproximadamente $2,2 millones por pedido de Adorni. También reveló que intentó comprar un televisor Smart TV para el funcionario, aunque la operación finalmente fue rechazada.
A ese testimonio se sumó el de Gisela Kocsis, quien trabajaba en el despacho del entonces jefe de Gabinete. La funcionaria confirmó haber abonado con su tarjeta más de $8 millones en sábanas y sommiers destinados a la vivienda que Adorni posee en el country Indio Cuá. Además, aseguró haber adquirido almohadas por unos $400.000, un lavavajillas y un lavarropas por alrededor de $3,1 millones.
La investigación también incorpora el caso de Luis Enrique Aluju, otro colaborador del ex funcionario, quien habría comprado dos proyectores para videojuegos valuados en $1,8 millones cada uno, también destinados al uso personal de Adorni.
Estos nuevos testimonios se suman a otras líneas de investigación abiertas por el Ministerio Público Fiscal. Entre ellas figuran las refacciones por 245.000 dólares realizadas en su vivienda de Indio Cuá, viajes al exterior presuntamente abonados al contado —como estadías en Punta del Este y Aruba— y la adquisición de propiedades cuya forma de financiamiento también se encuentra bajo análisis.
Con cada nueva declaración, el expediente amplía el volumen de información que intenta reconstruir el crecimiento patrimonial del ex funcionario y determinar si existió una diferencia injustificada entre sus ingresos declarados y el nivel de gastos que mantuvo mientras integró el gabinete nacional. La causa permanece en etapa de investigación y la Justicia continúa incorporando documentación bancaria, registros patrimoniales y nuevos testimonios para esclarecer el origen de los fondos utilizados.



























