Un contingente argentino ya trabaja en La Guaira junto a una fuerza internacional de 1.600 rescatistas provenientes de 27 países. Los terremotos dejaron al menos 920 muertos, miles de heridos y decenas de miles de desaparecidos, mientras continúan las tareas de búsqueda entre los escombros.
La tragedia provocada por los terremotos que sacudieron Venezuela continúa agravándose. Mientras el número oficial de víctimas fatales asciende a 920 personas y miles de familias siguen buscando a sus seres queridos, comenzó el despliegue de uno de los mayores operativos internacionales de asistencia humanitaria registrados en la región durante los últimos años. Argentina forma parte de ese esfuerzo con el envío de un contingente especializado de las Fuerzas Armadas que ya trabaja en las zonas más afectadas.
El Ministerio de Defensa confirmó que los efectivos argentinos arribaron durante la madrugada del sábado y fueron recibidos por autoridades venezolanas antes de iniciar las tareas de rescate en Caraballeda, una de las localidades más devastadas del estado de La Guaira. La misión está encabezada por el coronel Wissinger e incluye binomios de perros entrenados para la localización de personas atrapadas bajo los escombros, además de personal especializado en búsqueda y rescate urbano.

La delegación argentina se integra a un dispositivo internacional compuesto por unos 1.600 rescatistas provenientes de distintos países. Según informó el gobierno venezolano, en las últimas horas llegaron 17 vuelos con equipos de emergencia y se espera el arribo de otras 25 aeronaves con personal y ayuda humanitaria. Las autoridades también desplegaron alrededor de 14.000 militares y policías para colaborar en las tareas de rescate, garantizar la seguridad y asistir a la población.
Las operaciones continúan concentrándose en La Guaira, el epicentro de la catástrofe, donde barrios enteros quedaron destruidos por el impacto de los sismos. La magnitud de los daños obligó al cierre de la autopista que conecta esa región con Caracas para facilitar exclusivamente el tránsito de ambulancias, maquinaria pesada y equipos de emergencia.
Mientras continúan las excavaciones, persiste la incertidumbre sobre la cantidad real de personas desaparecidas. Las autoridades venezolanas informaron que aún permanecen cientos de personas atrapadas bajo los edificios colapsados, mientras organizaciones locales y vecinos sostienen que existen miles de familias que todavía no lograron establecer contacto con sus familiares desde el miércoles.

La emergencia también obligó a reforzar la cooperación internacional. La presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, agradeció públicamente la asistencia enviada por Argentina y confirmó además haber mantenido conversaciones telefónicas con el presidente estadounidense Donald Trump y con el secretario de Estado Marco Rubio, quienes ofrecieron apoyo logístico para enfrentar la crisis humanitaria.
En paralelo, un alto funcionario del Comando Sur de Estados Unidos llegó a Caracas para supervisar las operaciones de ayuda desplegadas por Washington, en una inusual coordinación internacional que reúne a países con profundas diferencias políticas bajo un mismo objetivo: salvar vidas.
La situación continúa siendo extremadamente inestable. Durante las últimas horas se registró un nuevo movimiento sísmico de magnitud moderada en el estado de Aragua, lo que obligó a evacuar preventivamente algunas zonas y mantiene en alerta permanente a los organismos de protección civil.
Con miles de personas desplazadas, barrios enteros sin suministro eléctrico, problemas de abastecimiento de agua y alimentos y una infraestructura severamente dañada, Venezuela enfrenta una de las mayores emergencias humanitarias de su historia reciente. Mientras las posibilidades de encontrar sobrevivientes disminuyen con el paso de las horas, los equipos internacionales continúan trabajando contrarreloj entre los escombros con la esperanza de rescatar a quienes aún permanecen atrapados.



























