La Selección Argentina derrotó 2-1 a Inglaterra en el Mercedes-Benz Stadium de Atlanta y se clasificó por segunda vez consecutiva a la final de una Copa del Mundo. Anthony Gordon adelantó al conjunto europeo en el comienzo del segundo tiempo, pero Enzo Fernández empató a los 84 minutos y Lautaro Martínez, de cabeza y con asistencia de Lionel Messi, selló la remontada en tiempo añadido. El domingo, la Albiceleste enfrentará a España por el título.
Argentina volvió a desafiar los límites de lo posible. Cuando el partido parecía escaparse, cuando Inglaterra defendía la ventaja y el reloj comenzaba a convertirse en el principal enemigo, el equipo de Lionel Scaloni produjo otra remontada inolvidable. Dos goles en poco más de seis minutos transformaron una eliminación casi consumada en un triunfo por 2-1 y depositaron al vigente campeón del mundo nuevamente en la final.
La semifinal comenzó con la tensión propia de un clásico cargado de historia. El primer tiempo fue trabado, intenso y con escasas situaciones claras. Argentina tuvo mayor iniciativa, buscó progresar mediante Lionel Messi, Enzo Fernández y Alexis Mac Allister, pero se encontró con una Inglaterra compacta, preparada para cerrar espacios y disputar cada pelota en la mitad de la cancha. Los ingleses tampoco lograron imponer su ataque y el encuentro se sostuvo durante largos pasajes en la fricción y el equilibrio.
El equipo argentino fue el que más intentó aproximarse durante esa primera mitad. Enzo Fernández probó desde afuera, Messi tuvo un remate bloqueado por Harry Kane y las pelotas detenidas comenzaron a convertirse en una vía para acercarse al arco de Jordan Pickford. Inglaterra respondió con una llegada de John Stones y con algunas transiciones conducidas por Jude Bellingham y Morgan Rogers, pero sin comprometer seriamente a Emiliano Martínez.
El golpe inglés llegó a los nueve minutos del complemento. Morgan Rogers encontró el espacio para asistir a Anthony Gordon, quien concretó la jugada y estableció el 1-0. Fue apenas el segundo ataque peligroso de Inglaterra en el partido, pero resultó suficiente para cambiar completamente el escenario de la semifinal. Argentina quedó obligada a atacar con mayor urgencia, mientras el conjunto europeo comenzó a proteger la ventaja con un bloque cada vez más bajo.
Scaloni buscó respuestas desde el banco. A los 72 minutos realizó tres modificaciones simultáneas: Rodrigo De Paul ingresó por Giuliano Simeone, Gonzalo Montiel reemplazó a Nahuel Molina y Nicolás Otamendi entró por Lisandro Martínez. Los cambios apuntaron a aumentar la intensidad, mejorar la circulación y sostener al equipo en campo rival durante el tramo decisivo.
Argentina comenzó entonces a someter a Inglaterra. Nicolás González obligó a Pickford a intervenir, Alexis Mac Allister tuvo dos oportunidades consecutivas —una de ellas contra el palo— y Enzo Fernández acumuló remates desde la frontal. El equipo inglés resistía con despejes permanentes de John Stones, Jude Bellingham, Declan Rice y Reece James, pero había perdido la capacidad de salir y comenzaba a defender demasiado cerca de su arquero.
El empate llegó cuando faltaban seis minutos para el final reglamentario. Messi ejecutó un córner corto hacia Rodrigo De Paul, recibió la devolución y tocó de primera para Enzo Fernández. El mediocampista se acomodó en la puerta del área y sacó un remate cruzado que venció a Pickford junto al palo. El reloj marcaba 84 minutos y 55 segundos: Argentina volvía a ponerse de pie cuando la semifinal parecía condenada.
El gol modificó por completo el ánimo de ambos equipos. Inglaterra quedó golpeada y Argentina redobló la presión, convencida de que podía evitar el tiempo suplementario. A los 91 minutos, Mac Allister remató contra el palo y la pelota volvió a quedar en poder de la Albiceleste. Messi recibió sobre el costado derecho, levantó un centro preciso hacia el segundo poste y Lautaro Martínez apareció sin marca para conectar un cabezazo que dejó sin reacción a Pickford. Era el 2-1, el gol más importante de la carrera del delantero y el estallido de una selección que había vuelto a transformar la desesperación en gloria.
La remontada se produjo en apenas seis minutos y 33 segundos. En ese lapso, Argentina pasó de estar eliminada a clasificarse para una nueva final del mundo. Enzo Fernández fue elegido como una de las grandes figuras por su influencia en el mediocampo y por el gol del empate, mientras que Messi resultó decisivo con las dos asistencias que originaron la reacción final.
Los minutos restantes fueron de resistencia. Inglaterra lanzó centros, acumuló delanteros y buscó el empate con Kane, Bellingham, Marcus Rashford e Ivan Toney. La defensa argentina respondió con despejes de Cristian Romero, Nicolás Otamendi, Nicolás González y el propio Enzo Fernández. Emiliano Martínez también intervino para contener el último intento inglés y sostener una victoria que ya había adquirido una dimensión histórica.
El pitazo final de Ismail Elfath desató una celebración cargada de emoción. Los futbolistas argentinos corrieron hacia la tribuna, Scaloni rompió en llanto y el plantel volvió a cantar con los hinchas. En medio del festejo, Giovani Lo Celso mostró una bandera de las Islas Malvinas, un gesto que volvió a poner la reivindicación argentina en el centro de un partido atravesado por una rivalidad que excede ampliamente los límites deportivos.
La victoria también equilibró el historial mundialista entre ambos seleccionados. Argentina e Inglaterra se enfrentaron seis veces en Copas del Mundo y ahora registran tres triunfos cada uno, contando la clasificación argentina por penales en Francia 1998. El 2-1 de Atlanta se suma así al triunfo de México 1986 y a aquella definición desde los doce pasos como otro capítulo fundamental de la rivalidad.
Argentina disputará su segunda final consecutiva y buscará convertirse en bicampeona mundial después de la conquista de Catar 2022. El rival será España, que eliminó 2-0 a Francia en la otra semifinal. El partido decisivo se jugará el domingo 19 de julio, desde las 16:00 de Argentina, en el New York/New Jersey Stadium.
La Albiceleste llega a la definición después de superar otra noche extrema. No jugó su mejor partido, estuvo a pocos minutos de quedar eliminada y volvió a necesitar una reacción emocional extraordinaria. Pero este equipo ya convirtió la adversidad en parte de su identidad. Cuando todo parece perdido, encuentra una jugada, una aparición de Messi, un remate de Enzo Fernández o un cabezazo de Lautaro Martínez para seguir escribiendo historia.
El domingo, Argentina tendrá la oportunidad de defender la corona frente a España. Será la última batalla de un Mundial en el que el equipo de Scaloni volvió a demostrar que no necesita dominar siempre para competir hasta el final. Necesita creer, resistir y atacar cuando aparece la oportunidad. Frente a Inglaterra lo hizo otra vez: estuvo seis minutos de furia lejos de la eliminación y terminó a un solo partido del bicampeonato



























