El Tesoro dejó sin renovar cerca del 20% de los vencimientos de su última licitación y liberó $3 billones al sistema financiero. Analistas creen que la mayor parte de esos fondos será absorbida por el pago de aguinaldos y la cancelación de deudas, aunque el dólar y las tasas seguirán bajo vigilancia.
El Ministerio de Economía volvió a poner a prueba el delicado equilibrio financiero del programa económico al liberar cerca de $3 billones al mercado tras la última licitación de deuda en pesos. La decisión no respondió a un fracaso de financiamiento sino a un contexto de fuerte demanda estacional de liquidez provocado por el pago del medio aguinaldo, que llevó al Tesoro a renovar apenas el 80% de los compromisos que vencían a fines de junio.
En la subasta realizada el viernes, la Secretaría de Finanzas adjudicó $13,2 billones, mientras los vencimientos totalizaban aproximadamente $16,25 billones. La diferencia, cercana a los $3 billones, quedó disponible para el sector privado, alimentando el debate sobre cuál será el destino de esos pesos durante las próximas semanas.
El dato marca una diferencia respecto de la estrategia que predominó durante gran parte de la gestión de Luis Caputo, cuando el Gobierno buscó renovar más del 100% de los vencimientos para retirar pesos del mercado y sostener el ancla monetaria. Esta vez la prioridad pareció ser otra: garantizar liquidez al sistema sin provocar tensiones financieras en pleno pago del Sueldo Anual Complementario (SAC).
Las principales sociedades de bolsa coinciden en que el contexto explica buena parte de la decisión oficial. Durante junio aumenta significativamente la necesidad de efectivo por parte de las empresas para afrontar salarios, aguinaldos y obligaciones impositivas, mientras que muchas familias utilizan ese ingreso extraordinario para cancelar deudas acumuladas durante los primeros meses del año.
Portfolio Personal Inversiones (PPI) señaló que el rollover del 80% resulta consistente con una economía donde la liquidez bancaria ya venía mostrando señales de menor disponibilidad. En las últimas semanas, la tasa de caución pasó de niveles cercanos al 20% nominal anual hasta ubicarse alrededor del 25%, reflejando un mercado que comenzó a demandar más pesos.
La atención ahora está puesta sobre el comportamiento del mercado cambiario. Tradicionalmente, una parte del aguinaldo suele destinarse a la compra de dólares como mecanismo de ahorro. Sin embargo, los operadores consideran que en esta oportunidad el impacto podría ser menor debido al elevado nivel de endeudamiento de los hogares, que obligaría a destinar buena parte de esos recursos a cancelar saldos de tarjetas de crédito, préstamos personales y otros compromisos financieros.
El Gobierno también busca sostener la calma cambiaria apoyado en otras fuentes de financiamiento. En los últimos días completó la colocación de USD 2.000 millones en Bonar 2028, que se suman a los USD 2.000 millones captados previamente mediante el Bonar 2027. Paralelamente, Economía negocia líneas de crédito por hasta USD 5.000 millones con bancos internacionales, respaldadas por garantías de organismos multilaterales, con el objetivo de cubrir los compromisos externos previstos hasta comienzos de 2027.
Desde el mercado destacan que el verdadero examen llegará durante las próximas dos semanas, período en el que no habrá nuevas licitaciones del Tesoro y esos $3 billones permanecerán circulando en la economía. Si la mayor demanda transitoria de dinero logra absorber esa liquidez, el Gobierno podría mantener relativamente estable el mercado cambiario. En cambio, si parte de esos pesos termina buscando cobertura en dólares o activos financieros, volverán las presiones sobre las cotizaciones y las tasas de interés.
La estrategia oficial apuesta a que la desaceleración inflacionaria y la estabilidad del tipo de cambio fortalezcan la demanda de pesos. Sin embargo, el resultado dependerá de un equilibrio cada vez más fino entre la política monetaria, la confianza del mercado y la capacidad del Gobierno para seguir refinanciando una deuda en pesos que continúa representando uno de los principales desafíos de la segunda mitad del año.



























