Bancos y consultoras estiman que el complejo agroexportador todavía podría ingresar unos USD 2.600 millones adicionales durante el segundo semestre. Sin embargo, advierten que el flujo comenzará a desacelerarse y que el Gobierno deberá apoyarse cada vez más en las exportaciones de energía y otras fuentes de divisas.
La evolución del dólar durante las últimas semanas volvió a colocar al sector agroexportador en el centro de la escena económica. Mientras el Gobierno busca sostener la estabilidad cambiaria y reforzar la oferta de divisas, bancos y consultoras privadas coinciden en que todavía quedan dólares por ingresar provenientes de la actual campaña agrícola, aunque advierten que ese aporte comenzará a disminuir conforme avance el segundo semestre.
Según un informe de Galicia Research, el ingreso de divisas del complejo agroexportador durante la primera mitad de 2026 se ubicó aproximadamente 9% por debajo del promedio registrado entre 2009 y 2021 para el mismo período. La entidad atribuye esa diferencia al retraso que sufrió este año la cosecha gruesa por cuestiones climáticas y logísticas.
Si ese atraso termina normalizándose durante los próximos meses, el banco estima que podrían ingresar unos USD 2.600 millones adicionales, un flujo que contribuiría a fortalecer la oferta de dólares en el mercado oficial y moderar parte de la volatilidad cambiaria observada durante junio.
Los analistas consideran que ese ingreso extraordinario podría convertirse en un alivio temporal para el Banco Central, que continúa enfrentando una fuerte demanda de divisas por importaciones, turismo, pagos de deuda y dolarización de carteras.
Sin embargo, otras consultoras creen que el margen es cada vez más limitado. Econviews sostiene que el agro seguirá siendo el principal proveedor de dólares del mercado oficial, aunque recuerda que, por razones estacionales, las liquidaciones suelen disminuir una vez finalizada la cosecha gruesa.
Ese comportamiento ocurre todos los años. Entre julio y diciembre las exportaciones agrícolas pierden intensidad, mientras la recuperación de la actividad económica suele incrementar las importaciones y, con ellas, la demanda de divisas para financiar compras del exterior.
Frente a ese escenario, el Gobierno deberá comenzar a depender de otras fuentes de generación de dólares para sostener el equilibrio cambiario.
Entre ellas sobresalen las exportaciones de petróleo y gas provenientes de Vaca Muerta, que durante los últimos meses se consolidaron como uno de los sectores con mayor crecimiento del comercio exterior argentino. También aparecen la minería, especialmente el litio y el cobre, junto con los servicios basados en el conocimiento, cuya participación en el ingreso de divisas continúa aumentando.
El mercado seguirá observando con atención el ritmo de liquidación del complejo agroexportador durante las próximas semanas. La evolución de esas ventas será determinante para evaluar cuánta oferta adicional de dólares podrá recibir el mercado oficial antes de que disminuya el efecto de la campaña agrícola.
Aunque los especialistas coinciden en que todavía quedan divisas por ingresar, también advierten que ese colchón será transitorio. El desafío para el Gobierno será reemplazar progresivamente esos dólares estacionales por ingresos permanentes que permitan sostener la estabilidad cambiaria sin depender exclusivamente de la cosecha o del endeudamiento externo.



























