El organismo recortó del 3,5% al 2,1% su previsión de crecimiento para Argentina en 2026 y elevó la inflación esperada al 29,5%. También empeoró las estimaciones de desocupación para este año y el próximo. Los nuevos números ponen en evidencia la distancia entre las expectativas oficiales y una economía que pierde dinamismo.
El Fondo Monetario Internacional revisó a la baja sus perspectivas para la economía argentina y dejó una señal incómoda para el Gobierno de Javier Milei. En su actualización de octubre del World Economic Outlook (WEO), el organismo redujo las proyecciones de crecimiento para 2026 y 2027, mientras elevó las estimaciones de inflación y desempleo. La corrección afecta simultáneamente las tres variables que determinan buena parte del desempeño económico y social: cuánto produce el país, cuánto aumentan los precios y cuántas personas consiguen trabajo.
El cambio más importante aparece en la actividad económica. El FMI espera ahora que el Producto Bruto Interno argentino crezca 2,1% durante 2026, frente al 3,5% que proyectaba anteriormente. La diferencia de 1,4 puntos porcentuales representa una reducción del 40% en la tasa de crecimiento esperada. Para 2027, el organismo también moderó su pronóstico, del 4% al 3,5%, lo que indica que la revisión no se limita al desempeño del año en curso.
El deterioro de las perspectivas adquiere especial relevancia porque proviene del principal acreedor multilateral de Argentina y de una institución que acompaña el programa económico mediante un acuerdo financiero. Sin embargo, corresponde distinguir el alcance de sus conclusiones: el Fondo no está informando una caída efectiva del PBI anual, sino modificando sus estimaciones sobre cómo terminarán 2026 y 2027. La diferencia es fundamental para interpretar correctamente los datos.
Las nuevas proyecciones del FMI
| Indicador | Previsión anterior | Octubre 2026 |
|---|---|---|
| Crecimiento del PBI 2026 | 3,5% | 2,1% |
| Crecimiento del PBI 2027 | 4,0% | 3,5% |
| Inflación 2026 | 25,0% | 29,5% |
| Inflación 2027 | 12,5% | 18,0% |
| Desempleo 2026 | 7,2% | 7,6% |
| Desempleo 2027 | 6,9% | 7,1% |
Comparación de las proyecciones del WEO de abril de 2026 con las cifras de octubre informadas en la nota suministrada. Son estimaciones, no resultados definitivos.
El crecimiento pierde fuerza y el Presupuesto queda más optimista que el Fondo
La revisión del PBI expone una divergencia con las previsiones económicas del Gobierno. Según las cifras difundidas, las estimaciones presupuestarias contemplan una expansión del 3% para 2026 y del 4% para 2027, superiores en 0,9 y 0,5 puntos porcentuales, respectivamente, a los nuevos pronósticos del FMI.
Esa diferencia no es solamente estadística. El crecimiento determina la evolución esperada de la recaudación tributaria, la demanda de empleo y la capacidad de las empresas para sostener inversiones. Una economía que crece menos de lo previsto puede generar ingresos fiscales inferiores a los calculados originalmente, especialmente si la desaceleración afecta actividades vinculadas con el consumo y la producción industrial.
Para el Ministerio de Economía, la consecuencia es particularmente sensible. El equilibrio fiscal constituye uno de los pilares centrales del programa de Luis Caputo, pero sostenerlo resulta más exigente cuando la actividad pierde dinamismo. Una recaudación más débil puede obligar a revisar gastos, buscar recursos adicionales o aceptar resultados fiscales distintos de los presupuestados.
El nuevo pronóstico tampoco significa que todos los sectores de la economía estén atravesando la misma situación. La expansión de determinadas actividades exportadoras puede coexistir con dificultades en el comercio, la industria o la construcción. Por eso, una tasa positiva de crecimiento del PBI no garantiza una recuperación homogénea del empleo y del ingreso de los hogares.
La inflación también empeora y el proceso de desinflación pierde velocidad
La revisión del Fondo no se limita al crecimiento. También anticipa que los precios aumentarán más de lo previsto, una señal de que el proceso de desinflación enfrenta mayores dificultades que las contempladas seis meses atrás.
Aquí corresponde una precisión importante: el WEO distingue entre inflación promedio anual e inflación de diciembre contra diciembre. La información contrastada con otras publicaciones sobre el informe de octubre ubica la inflación promedio de 2026 en 32,5%, frente al 30,4% previsto en abril. En cambio, las cifras del 29,5% y el 25% citadas en la información inicial corresponden a otra medición de inflación y no deben mezclarse con el promedio anual.
La distinción importa porque una inflación promedio del 32,5% describe la variación del nivel medio de precios durante el año respecto del promedio anterior, mientras que la inflación de fin de período compara los precios de diciembre con los de diciembre precedente. Ambas mediciones son relevantes, pero responden a preguntas diferentes.
En cualquiera de los casos, la revisión apunta a una desinflación más lenta. Para los hogares, eso significa que los precios seguirían aumentando a un ritmo mayor al que se esperaba originalmente. Para las empresas, supone mayores dificultades para planificar costos y financiamiento. Y para el Gobierno, implica que la estabilización monetaria todavía no consigue traducirse en una convergencia tan rápida como la proyectada.
Más desempleo: la recuperación tampoco alcanza al mercado laboral
El tercer indicador revisado es la desocupación. El FMI elevó su previsión para 2026 del 7,2% al 7,6% y para 2027 del 6,9% al 7,1%. Aunque las diferencias puedan parecer moderadas, muestran que el organismo espera una recuperación del empleo más lenta que la considerada anteriormente.
La combinación de crecimiento más débil y desempleo más elevado es especialmente preocupante porque limita la capacidad de los hogares para recomponer sus ingresos. Incluso si determinados salarios registrados mejoran en términos reales, la pérdida de puestos de trabajo y el aumento de la informalidad pueden impedir que esa recuperación llegue al conjunto de la población.
El propio FMI ya había reconocido, en su revisión del programa argentino publicada meses atrás, una desaceleración del empleo y de la actividad desde mediados de 2025, junto con un aumento de la informalidad y dificultades para sostener la recuperación salarial.
Este diagnóstico ayuda a comprender por qué las cifras agregadas de crecimiento no necesariamente coinciden con la situación cotidiana de las familias. Una economía puede expandirse impulsada por sectores exportadores y, al mismo tiempo, mantener dificultades en actividades que concentran una parte importante del empleo, como la industria, el comercio y la construcción.
El ajuste fiscal enfrenta una economía menos dinámica
Las nuevas proyecciones también modifican el contexto en el que Caputo debe administrar las cuentas públicas. Si el crecimiento resulta inferior al esperado, la recaudación puede quedar por debajo de las estimaciones presupuestarias. Al mismo tiempo, una inflación más persistente y un mercado laboral debilitado dificultan la recuperación del consumo y de la inversión.
Esto no significa que el FMI haya declarado inviable el programa económico ni que sus nuevas previsiones anticipen necesariamente una crisis financiera. El organismo continúa proyectando crecimiento positivo para Argentina durante 2026 y 2027. Pero ese crecimiento sería menor, estaría acompañado por más inflación y ofrecería una recuperación laboral más limitada.
La diferencia con el escenario de abril es sustancial. Entonces, el Fondo esperaba una expansión del 3,5% para este año, una inflación más baja y un desempleo menor. Seis meses después, las tres variables fueron corregidas en sentido desfavorable, mientras que el pronóstico de crecimiento mundial para 2026 se elevó ligeramente hasta el 3,1%.
El contraste es relevante: Argentina recibió uno de los recortes de crecimiento más pronunciados de la región en la actualización de octubre, en un contexto internacional que también presenta dificultades, pero cuya previsión global no sufrió una corrección equivalente.
El FMI ya no proyecta la recuperación que esperaba Milei
El mensaje económico del nuevo informe es claro. El Fondo sigue esperando que Argentina crezca, pero considera que lo hará menos de lo previsto, con una inflación más resistente y mayores dificultades para reducir la desocupación.
Para Milei y Caputo, la revisión representa un problema de credibilidad de las proyecciones, aunque no constituye por sí misma una evaluación definitiva del resultado del programa. El Gobierno deberá demostrar que puede sostener la estabilidad fiscal y financiera mientras recupera la actividad, el empleo y el poder adquisitivo.
La cuestión central ya no es únicamente cuánto logró bajar la inflación desde los niveles iniciales de la gestión. También importa cuánto crecimiento, empleo e ingreso disponible puede generar la economía bajo las condiciones actuales.
El principal acreedor de Argentina acaba de modificar sus expectativas en una dirección que obliga a revisar el optimismo oficial: menos actividad, más presión sobre los precios y una recuperación laboral más lenta. La estabilización sigue siendo un objetivo del programa, pero los nuevos números muestran que todavía está lejos de garantizar una mejora económica generalizada.



























