El Brent alcanzó su nivel más alto en casi dos meses después de los ataques hutíes contra petroleros saudíes en el mar Rojo y la paralización del tránsito por el estrecho de Ormuz. Si la escalada se prolonga, el aumento internacional del crudo podría trasladarse a las naftas, el gasoil, el transporte y los precios internos.
El petróleo volvió a superar la barrera de los 100 dólares por barril y encendió una nueva señal de alarma para la economía mundial. La cotización del Brent, referencia internacional utilizada por el mercado argentino, alcanzó este jueves su mayor nivel en casi dos meses después de que los hutíes de Yemen atacaran dos petroleros saudíes en el mar Rojo y profundizaran la amenaza sobre las principales rutas energéticas de Medio Oriente.
El Brent avanzó alrededor de 7% y llegó a US$100,71 por barril, mientras que el West Texas Intermediate, utilizado como referencia en Estados Unidos, superó los US$90 por primera vez desde junio. El crudo encadenó así su quinta jornada consecutiva de aumentos, en un mercado dominado por el temor a una interrupción más amplia del suministro global.
La escalada se produce tras la ruptura de la tregua entre Estados Unidos e Irán y en medio de una crisis simultánea en dos corredores marítimos fundamentales: el estrecho de Ormuz, por donde circula una parte sustancial del petróleo mundial, y Bab el-Mandeb, paso que conecta el mar Rojo con el golfo de Adén y el océano Índico.
La amenaza sobre ambos puntos de estrangulamiento elevó el riesgo de que los barcos deban modificar recorridos, afrontar mayores costos de seguros y transporte o directamente suspender operaciones. El aumento del crudo puede beneficiar a los productores y exportadores, pero también trasladarse a los combustibles, la logística y la inflación.

Los ataques que empujaron al Brent por encima de los US$100
Los hutíes afirmaron haber atacado con misiles y drones a los petroleros Encelia y Layla, ambos vinculados con Arabia Saudita. El grupo sostuvo que las embarcaciones habían violado el bloqueo naval declarado contra los cargamentos saudíes en el mar Rojo.
Arabia Saudita confirmó que el Encelia fue alcanzado mientras navegaba por la zona y sufrió un incendio en la proa. La tripulación se encuentra a salvo y las autoridades informaron que se tomaron medidas para asegurar el barco y evitar daños ambientales. No existía hasta ese momento una confirmación saudí equivalente sobre el Layla.
Los hutíes dijeron haber utilizado misiles balísticos, misiles de crucero y drones. La ofensiva representa una ampliación del conflicto porque amenaza directamente los embarques petroleros de Arabia Saudita, uno de los principales exportadores mundiales de crudo.
El bloqueo declarado por el grupo ya provocó desvíos de buques y cambios de ruta. Varias embarcaciones evitaron puertos saudíes o modificaron su recorrido ante el riesgo de nuevos ataques.
Bab el-Mandeb adquirió una importancia todavía mayor desde que el tránsito por Ormuz comenzó a quedar severamente restringido. El corredor del mar Rojo transporta cerca del 5% de los embarques mundiales de petróleo y constituye una salida esencial para las exportaciones saudíes.
Ormuz y Bab el-Mandeb, dos rutas amenazadas al mismo tiempo
El mercado no reaccionó únicamente al ataque contra los petroleros. La principal preocupación reside en la posibilidad de que dos de las rutas energéticas más importantes del planeta queden afectadas de manera simultánea.
La Guardia Revolucionaria iraní aseguró que controla el estrecho de Ormuz y que el paso permanecerá cerrado mientras continúen las operaciones estadounidenses en la región. Teherán también advirtió que ningún petrolero podrá ingresar o salir sin coordinación previa con sus autoridades.
Las alteraciones en Ormuz ya redujeron fuertemente el flujo de petróleo del Golfo. Reuters informó que las exportaciones iraníes, que podían alcanzar los dos millones de barriles diarios, se acercaron a cero por la combinación de ataques, restricciones marítimas y acciones militares estadounidenses.
La apertura de un segundo frente en Bab el-Mandeb agrava el problema. Los buques que eviten el mar Rojo podrían verse obligados a rodear África por el cabo de Buena Esperanza, una alternativa que aumenta considerablemente las distancias, los tiempos de entrega y los gastos operativos.
Ese desvío puede duplicar la duración de algunos viajes y sumar hasta US$2,5 millones por tránsito, según estimaciones citadas por The Guardian.
Goldman Sachs advierte que el Brent podría superar los US$120
El mercado comenzó a revisar sus proyecciones ante la posibilidad de que el conflicto se prolongue.
Goldman Sachs estimó que el Brent podría superar los US$120 por barril durante el cuarto trimestre de 2026 y promediar los US$100 en 2027 si el tránsito por Ormuz continúa interrumpido y la producción del Golfo recién logra normalizarse hacia finales del próximo año.
La entidad advirtió que el margen de aumento sería todavía mayor si las alteraciones se extendieran simultáneamente en Bab el-Mandeb y el canal de Suez.
La vulnerabilidad del mercado se explica también por la reducción de inventarios. Goldman calculó que las existencias mundiales disminuyeron a un ritmo superior a tres millones de barriles diarios durante el segundo trimestre, dejando menos capacidad para absorber una interrupción prolongada de la oferta.
El salto del Brent no responde solamente a una reducción efectiva del petróleo disponible, sino también al riesgo anticipado por operadores, refinadoras y grandes consumidores. Cuando aumenta la posibilidad de desabastecimiento, los compradores adelantan operaciones y los precios incorporan una prima geopolítica.

La suba puede trasladarse a las naftas argentinas
El regreso del Brent a la zona de los US$100 abre un escenario de presión sobre el mercado argentino de combustibles. Hasta el momento de la publicación no se habían anunciado aumentos generalizados por parte de las petroleras, pero una cotización elevada durante varios días podría modificar esa situación.
El precio internacional del crudo constituye uno de los componentes centrales del costo de las refinadoras. Aunque Argentina produce petróleo y amplía sus exportaciones, las compañías toman como referencia valores internacionales para calcular el precio de paridad y definir los márgenes del mercado interno.
La normativa argentina utiliza formalmente la cotización del ICE Brent para distintos cálculos vinculados con el sector petrolero. Un decreto publicado en enero fijó un valor base de US$65 y uno de referencia de US$80 por barril para determinar derechos de exportación sobre el crudo convencional. Con el Brent por encima de US$100, la cotización internacional se ubica muy por encima de ambos parámetros.
El traslado al surtidor no es necesariamente automático ni inmediato. Depende de la duración del aumento, la evolución del tipo de cambio, los impuestos, los biocombustibles, las decisiones comerciales de las compañías y la política del Gobierno.
Sin embargo, cuanto más tiempo permanezca el Brent por encima de los US$100, menor será el margen para evitar remarcaciones sin reducir la rentabilidad de las refinadoras o desacoplar el mercado interno de los precios internacionales.
El impacto no terminaría en las estaciones de servicio
Una suba de las naftas y el gasoil tendría consecuencias que excederían al automovilista particular.
El gasoil es un insumo central para el transporte de cargas, la producción agropecuaria, la industria y la distribución de mercaderías. Un aumento encarece los costos logísticos y puede trasladarse a alimentos, medicamentos, materiales de construcción y bienes de consumo.
La presión también alcanzaría al transporte de pasajeros. Colectivos, micros de larga distancia, taxis y servicios de logística urbana enfrentan mayores costos cuando sube el combustible. Dependiendo de la regulación de cada actividad, el impacto puede reflejarse en tarifas, subsidios o reducción de márgenes empresariales.
El petróleo más caro también eleva los costos internacionales de fletes, seguros y productos petroquímicos. Plásticos, fertilizantes, pinturas, lubricantes y numerosos insumos industriales dependen directa o indirectamente del crudo.
Por esa razón, el Brent por encima de US$100 puede convertirse en un nuevo factor de presión inflacionaria, incluso antes de que se produzca un traslado completo en los surtidores.
Una oportunidad para Vaca Muerta y las provincias productoras
El escenario presenta, al mismo tiempo, una ventaja para el sector petrolero argentino.
Un precio internacional más elevado mejora la rentabilidad de las exportaciones y aumenta los ingresos potenciales de las empresas productoras. También incrementa las regalías que reciben Neuquén, Chubut, Santa Cruz, Mendoza y otras provincias hidrocarburíferas.
Vaca Muerta podría beneficiarse especialmente porque cuenta con una producción creciente y mayores posibilidades de exportación. Si el conflicto restringe la oferta de Medio Oriente, los compradores internacionales buscarán proveedores alternativos y el crudo argentino puede ganar atractivo.
La mejora exportadora aportaría además más divisas a la economía y podría fortalecer el saldo comercial energético. Sin embargo, esa ventaja no garantiza un beneficio directo para los consumidores.
Sin una política que desacople los precios internos de la cotización internacional, el mismo petróleo caro que mejora los ingresos exportadores puede terminar encareciendo la nafta y el gasoil dentro del país.
La guerra amenaza con convertirse en inflación
El petróleo regresó a los US$100 porque el mercado dejó de observar un único conflicto localizado y comenzó a descontar una amenaza sobre toda la arquitectura energética de Medio Oriente.
Ormuz permanece severamente afectado, los hutíes abrieron un frente contra los embarques saudíes en Bab el-Mandeb y Estados Unidos continúa atacando objetivos iraníes. Los dos principales corredores marítimos de la región están ahora bajo presión simultánea.
Para Argentina, el resultado presenta dos caras. El sector petrolero y las provincias productoras pueden recibir mayores ingresos, mientras los consumidores quedan expuestos a aumentos en combustibles, transporte y bienes esenciales.
La evolución dependerá de cuánto dure la escalada. Un salto breve podría ser absorbido por el mercado sin cambios inmediatos. Una cotización sostenida por encima de los US$100, en cambio, reduciría rápidamente el margen para contener los precios locales.
La guerra todavía ocurre a miles de kilómetros, pero el mercado ya comenzó a acercarla a los surtidores argentinos.



























