Con más de cuarenta años de militancia, la activista afrouruguaya Vicenta Camusso analiza el avance de las derechas, el crecimiento del movimiento de mujeres afropolíticas y el desafío de transformar la representación simbólica en poder político real.
Vicenta Camusso lleva más de cuatro décadas construyendo política desde los territorios, mucho antes de que el concepto de interseccionalidad comenzara a ocupar espacios en la academia o en los organismos internacionales. Activista afrouruguaya, defensora de los derechos humanos y referente del afrofeminismo latinoamericano, inició su militancia durante la dictadura cívico-militar uruguaya colaborando en las ollas populares organizadas en el marco de los paros nacionales, convencida de que la política también se construye desde el cuidado, la solidaridad y la organización comunitaria.
Formada en Sociología en la Universidad de la República (UdelaR), fue Coordinadora Regional para el Cono Sur de la Red de Mujeres Afrolatinoamericanas, Afrocaribeñas y de la Diáspora e integra actualmente el Frente de Mujeres Afropolíticas, un espacio que impulsa la democracia paritaria, la participación política de las mujeres afrodescendientes y la incorporación de la agenda antirracista en los partidos y las instituciones públicas. Su trayectoria también ha sido reconocida por organismos internacionales como ONU Mujeres, que destacan su aporte a la defensa de la equidad racial y de género.
Su nombre forma parte de una generación de lideresas que, junto a referentes como Epsy Campbell, Ana Irma Rivera Lassén, Sergia Galván, Paola Cabezas y muchas otras mujeres afrodescendientes del continente, vienen construyendo una agenda política propia que ya no discute únicamente representación, sino distribución del poder, participación en la toma de decisiones y transformación de las estructuras que históricamente reprodujeron la desigualdad racial y de género.
En diálogo con InfoNegro, Vicenta Camusso analiza el presente político de América Latina, el fortalecimiento del movimiento de Mujeres Afropolíticas, los desafíos que plantea el avance de las derechas y la necesidad de construir un poder político afro que trascienda la inclusión simbólica para convertirse en una fuerza capaz de transformar las instituciones y el futuro de nuestras democracias.

Primer Panel Internacional de Mujeres Afro Políticas Ciudad de México
El Frente de Mujeres Afropolíticas reúne una idea que todavía resulta novedosa para muchas personas. ¿Cómo definirías esta propuesta? ¿Es un movimiento, una corriente de acción social o una nueva forma de pensar la política desde la experiencia de las mujeres afrodescendientes?
Vicenta Camusso:
Creo que es una mixtura, un mix armonioso, equilibrado entre movimiento y acción social, que confluye en nuevas formas de pensar la política desde el pensamiento, el sentir y la experiencia de las mujeres afrodescendientes.
Muchas mujeres afrodescendientes ya hacen política desde los barrios, las organizaciones sociales y los territorios, aunque no siempre ocupen cargos institucionales. ¿Cómo piensan acercar ese liderazgo a los espacios donde realmente se toman las decisiones?
Vicenta Camusso:
Sí, sin duda es potente. Mira, las mujeres afrodescendientes han llegado hace décadas a la política, desde los diversos lugares de hacer política. Son activas en los territorios, son armadoras de equipos en las comunas, en los barrios, en la escuela, son hacedoras.
Con el liderazgo de referentes regionales como Epsy Campbell, Sergia Galván, Ana Irma Rivera Lassén, Paola Cabezas y otras destacadas lideresas políticas de la región, se vienen realizando procesos de formación. Por ejemplo, en octubre de 2025 se realizó el I Campamento de Formación y Capacitación: «Estrategias Políticas y de Comunicación para Mujeres Afropolíticas», que convocó a mujeres políticas de distintos países de la región. A ello se suman talleres nacionales desarrollados en Montevideo, Buenos Aires, Panamá, República Dominicana y Puerto Rico.
En el caso de Uruguay, estos encuentros facilitaron el diálogo entre mujeres pertenecientes a diferentes partidos políticos, compartiendo experiencias como integrantes del Poder Ejecutivo, del Parlamento, gobiernos departamentales, concejos municipales y también desde los territorios y las distintas generaciones. A un año de iniciado este proceso en Uruguay, seguimos articulando, promoviendo instancias de diálogo, reflexión y construcción colectiva.
América Latina atraviesa un escenario marcado por el avance de gobiernos de derecha y ultraderecha, el retroceso de políticas de igualdad y una creciente conflictividad internacional. En un contexto donde suelen priorizarse el orden por sobre los derechos y donde las agendas de género y antirracistas son cuestionadas, ¿crees que todavía existen posibilidades reales de que más mujeres afrodescendientes lleguen a espacios de poder?
Vicenta Camusso:
Nos encontramos en un momento de grandes hechos en la región y en el mundo.
En este contexto, las mujeres afrodescendientes que participamos en espacios políticos, en espacios de toma de decisiones de gobierno, parlamentarios y sociales nos encontramos hoy más fortalecidas, y esa es una realidad.
Entiendo que no será un tiempo fácil. No tendremos pétalos en el camino. Este será duro.
Referentes como Francia Márquez, Epsy Campbell, Ana Irma Rivera Lassén o Paola Cabezas coinciden en que la representación simbólica no alcanza y que el verdadero desafío consiste en disputar poder. Desde tu experiencia, ¿cómo se construye hoy ese poder político afro de mujeres en América Latina?
Vicenta Camusso:
Hay algo que tenemos y que es nuestro: fortaleza, conocimiento y herramientas políticas y filosóficas para promover, colocar y debatir nuevas formas de hacer política. Como lo define Epsy Campbell, vamos construyéndonos y reconstruyéndonos en base al principio del liderazgo compasivo, en una tribu que crece, se fortalece, se amplía y, sobre todo, se cuida entre todas.
Ese es el presente y ese ya es un espacio de poder. Desde este espacio, que también es un espacio de apoyo mutuo, se continuará promoviendo e impulsando liderazgos políticos.
En la región, las mujeres afrodescendientes venimos haciendo política organizada y articuladamente desde hace ya 34 años, enlazadas y hermanadas en la Red de Mujeres Afrolatinoamericanas, Afrocaribeñas y de la Diáspora, siguiendo los pasos de otras mujeres que nos precedieron y abrieron el camino.

En ese proceso aparece una distinción muy importante. ¿Qué diferencia existe entre la visibilidad afro y el poder afro?
Vicenta Camusso:
Entiendo que la visibilidad afro nombra la presencia; el poder afro nombra la capacidad de transformar estructuras. Son conceptos conectados, pero no equivalentes.
La visibilidad afro refiere a la presencia, al reconocimiento, a la narrativa. Ser vistas, contadas, medidas y nombradas. La visibilidad abre la puerta, pero no cambia quién decide, quién distribuye recursos o quién define las reglas.
El poder afro, en cambio, significa capacidad de decisión, incidencia y transformación. No es «ser incluidos»; es ser protagonistas de la definición del futuro. No es solamente estar, sino decidir; no solo aparecer, sino gobernar.
La visibilidad sin poder puede incluso ser funcional al statu quo: muestra diversidad sin redistribuir nada.
Si hoy una joven afrodescendiente te dijera «quiero hacer política», ¿le responderías que este es un buen momento o uno especialmente difícil?
Vicenta Camusso:
Sin duda que sí. Le diría que en la historia siempre existen momentos complejos, difíciles, períodos en los que aparecen grandes nubarrones en el horizonte. Y precisamente esos son los momentos en los que nos encontramos para disipar las nubes y volver a encontrar el sol.
Es un momento complejo, sí. Difícil también. Pero también son momentos de sonrisas.

Para cerrar. ¿Cuáles son hoy los caminos más efectivos para que más mujeres afrodescendientes lleguen a espacios de poder real? ¿Los partidos políticos, los movimientos sociales o las redes internacionales?
Vicenta Camusso:
Creo que lo más importante es que cada mujer encuentre el lugar donde se sienta más cómoda, un espacio desde el cual pueda construir con otras y otros.
Los partidos políticos, los movimientos sociales y las redes internacionales no son espacios aislados; son espacios que se articulan y coordinan.
La combinación estratégica de partidos políticos, movimientos sociales y redes internacionales, articulados entre sí, aporta una palanca distinta. La evidencia reciente en la región muestra que las mujeres afrodescendientes que logran posiciones de poder suelen transitar más de uno de esos espacios simultáneamente. Esa articulación es, hoy, una de las principales fortalezas del movimiento.
Las palabras de Vicenta Camusso dejan una certeza que atraviesa toda la conversación: el desafío de las mujeres afrodescendientes ya no pasa únicamente por ocupar un lugar en la foto, sino por disputar las decisiones que transforman la vida de los pueblos. Después de más de tres décadas de articulación regional, el movimiento de Mujeres Afropolíticas demuestra que la representación simbólica constituye apenas el primer paso de un camino mucho más profundo: construir poder desde los territorios, fortalecer liderazgos colectivos y redefinir las formas tradicionales de hacer política. En un escenario marcado por el avance de proyectos conservadores, el racismo estructural y el retroceso de derechos, la apuesta continúa siendo la misma que impulsó a las primeras generaciones de activistas: organizarse, formar nuevas lideresas y construir democracias donde las mujeres afrodescendientes no solo sean visibles, sino también protagonistas del presente y arquitectas del futuro.



























