Santiago Caputo venía de anotarse el impacto político de la movida Malvinas y, según la información publicada, Karina Milei quiso recuperar protagonismo con Hela, una ovejera alemana que detectó narcóticos y colaboró contra una organización vinculada al Mameluco Villalba. La interna libertaria alcanzó su madurez: uno maneja la soberanía, la otra la brigada canina y Javier pone la cara.
Karina Milei encontró finalmente un cuadro técnico con experiencia comprobable.
Hela.
Ovejera alemana. Ex Policía Federal. Detectó drogas, participó en procedimientos judiciales y colaboró en la desarticulación de una organización narcocriminal vinculada al Mameluco Villalba.
Llegó a la Casa Rosada y produjo una situación institucional inédita: nadie tuvo que preguntar de quién era amiga.
El momento no habría sido casual. Santiago Caputo venía agrandado después del impacto de la ofensiva comunicacional por Malvinas y Karina, según la nota, recelaba de semejante protagonismo.
Había que contraatacar.
Santiago tenía Malvinas.
Karina revisó el arsenal.
—Traeme la perra.
La política argentina pasó de Perón-Balbín a Malvinas-Hela sin escalas.
El asesor presidencial había conseguido algo difícil: apropiarse de una causa capaz de atravesar buena parte de la sociedad y colocarla en el centro de la agenda.
Karina respondió con un animal que atrapó narcos.
No parece proporcional hasta que uno recuerda que estamos hablando de una interna libertaria.
Por suerte todavía nadie encontró un carpincho veterano de guerra.
Hela, además, tiene un expediente laboral incómodo para la Casa Rosada.
Trabajó.
Dio resultados.
No escribió un libro sobre por qué iba a dar resultados.
Los dio.
Eso la coloca inmediatamente por encima de varios seres humanos que ingresan regularmente por la explanada.
Incluso está retirada de la fuerza y, según la información publicada, no percibe ningún haber.
Ahí la visita adquirió coherencia ideológica.
Una jubilada que trabajó toda la vida, sirvió al Estado y ahora no cobra.
Karina no llevó una mascota: llevó una maqueta del equilibrio fiscal.
Faltó que Milei la acariciara y le explicara:
—Hela, tu sacrificio está bajando el riesgo país.
La ovejera probablemente habría movido la cola.
Tiene entrenamiento para obedecer órdenes absurdas.
Mientras tanto, dentro de Las Fuerzas del Cielo apareció la bronca. La frase atribuida a ese sector merece quedar preservada en formol:
“Nosotros queremos recuperar las Malvinas y ella le hace reuniones institucionales con perros”.
No es una sátira.
Es una minuta.
El oficialismo tiene un sector preocupado por recuperar un archipiélago y otro preocupado porque el perro le está comiendo minutos de pantalla al estratega.
Churchill necesitó un gabinete de guerra.
Milei necesita un community manager con alimento balanceado.
La situación de Toto Caputo tampoco ayuda. Según la nota, la ofensiva por Malvinas genera incomodidades por vínculos con la banca inglesa. Pablo Quirno, mientras tanto, tuvo que defender a Eduardo Elsztain por la compra de acciones de Falkland Islands Company.
La geopolítica libertaria quedó preciosa:
Malvinas son argentinas, las inversiones son globales y cualquier contradicción se resuelve fotografiando un pastor alemán.
Hela hizo además algo que debería preocupar a Karina.
Cayó bien.
Tiene historia.
Tiene méritos.
No habla.
No filtra.
No arma listas.
No tiene trolls.
Y cuando detecta algo sospechoso, no necesita una encuesta para darse cuenta.
Es peligrosísima.
Dos fotos más y Lule Menem le arma una sección electoral.
La gran paradoja es que Hela fue llevada para ayudar a disputar protagonismo interno y terminó dejando mal parado al sistema completo.
Porque mientras Santiago y Karina se pelean por quién maneja la agenda, el animal simplemente exhibe antecedentes verificables.
Es competencia desleal.
Por ahora Hela volvió a su retiro.
Santiago conserva Malvinas.
Karina conserva el armado.
Milei conserva la Presidencia.
Y la ovejera conserva algo mucho más difícil de conseguir en Balcarce 50:
un currículum donde la parte de “logros” no está escrita en futuro.


























