La hermana presidencial busca centralizar la visita de León XIV y, según fuentes de la organización, lleva a las reuniones a una colaboradora con experiencia en casamientos y bar mitzvah. Se esperan hasta cuatro millones de fieles. El operativo puede costar 20 millones de dólares. La fe mueve montañas; ahora falta ver si también organiza baños químicos.
León XIV visitará Argentina y Karina Milei quiere tener bajo su órbita la organización. El desafío incluye seguridad, ambulancias, hospitales de campaña, hidratación, kilómetros de vallado, transporte, sonido y millones de personas.
Para semejante despliegue habría aparecido una colaboradora con experiencia en casamientos y bar mitzvah.
Finalmente, alguien pensó en lo esencial: que el Papa no se quede sin mesa dulce.
La alarma surgió entre funcionarios de las jurisdicciones involucradas porque una de las opciones mencionadas habría sido Tecnópolis. Capacidad aproximada: 200 mil personas. Público esperado para una misa: entre dos y cuatro millones.
Nada imposible.
Con poner 3.800.000 personas en lista de espera, cierra perfecto.
Una fuente graficó la dimensión del operativo: entre 30 y 40 canchas de River funcionando al mismo tiempo.
Eso ya no es organizar un evento.
Es evacuar una provincia con catering.
Además harán falta decenas de pantallas para que la multitud pueda ver al pontífice, una cantidad monumental de equipos de sonido, postas de hidratación y asistencia sanitaria.
En noviembre hará calor.
Millones estarán de pie.
El souvenir puede ser una botella de agua y el alta médica.
El presupuesto estimado oscila entre 15 y 20 millones de dólares. Y, debido al poco tiempo disponible, parte de las contrataciones podría hacerse de manera directa.
Una fuente del sector pidió “estar atentos”.
Qué expresión hermosa cuando hay 20 millones sobre la mesa.
Más que atentos, convendría ponerles ubicación en tiempo real.
Luján aparece como escenario lógico para la gran misa porque su explanada permitiría recibir una multitud. Pero existe una dificultad que ni el Vaticano contempló en dos mil años de doctrina:
queda en territorio políticamente inconveniente.
Según una fuente, en el Gobierno no entusiasma que un municipio kirchnerista se quede con la postal más importante de la visita.
Jesús dijo “vengan a mí”.
Faltó agregar: excepto si gobierna la oposición.
Ciudad, Córdoba y Provincia quieren participar de una logística que consideran demasiado grande para quedar concentrada en el equipo de Karina.
Y tienen un argumento difícil de discutir: cuatro millones de personas no son un casamiento.
Aunque algunas cosas coinciden.
Hay invitados que nadie conoce, familiares peleados, una fortuna en proveedores y alguien que inevitablemente terminará preguntando:
“¿Quién carajo organizó esto?”
La diferencia es que esta vez el novio representa a Cristo, la fiesta cuesta millones y puede haber 40 River juntos.
Pero tranquilidad.
Karina tendría wedding planner.
Y si algo sale mal, ya está contratado el contacto más importante: Dios.


























