Diego Santilli y Luis Caputo quieren cerrar en octubre un acuerdo con los gobernadores para eliminar las primarias y ordenar la campaña de 2027. Martín y Lule Menem rechazan sacrificar la estructura territorial de La Libertad Avanza a cambio de respaldos electorales.
La negociación para eliminar las PASO abrió una nueva interna en el Gobierno. Diego Santilli y Luis Caputo buscan cerrar rápidamente un acuerdo con los gobernadores, mientras Martín y Eduardo “Lule” Menem se resisten a retirar candidatos libertarios y entregarles el control de las provincias a los aliados.
La disputa combina tres cuestiones centrales para el oficialismo: la posibilidad de aprobar la reforma electoral, la construcción de mayorías en el Congreso y la estrategia con la que Javier Milei buscará la reelección en 2027.
Según analizó el director de La Política Online, Ignacio Fidanza, en el programa GPS, la controversia terminará en manos de Karina Milei, presidenta de La Libertad Avanza y responsable del armado político nacional.
El problema es que cada sector defiende objetivos diferentes. Santilli necesita resultados en su negociación con los mandatarios provinciales; Caputo busca reducir la incertidumbre política para sostener su programa económico; y los Menem pretenden conservar el control del partido y sus candidaturas en todo el país.
Santilli y Caputo quieren cerrar rápido
Santilli inició una ronda de conversaciones con los gobernadores para conseguir los votos necesarios en el Senado y avanzar con la eliminación o suspensión de las PASO nacionales antes de finalizar octubre.
Los mandatarios exigen como contraparte que La Libertad Avanza no presente candidatos propios para disputarles sus gobernaciones en 2027. También reclaman garantías presupuestarias y lugares en las listas nacionales.
Caputo respalda la estrategia porque considera que un acuerdo político amplio puede reducir el riesgo país, mejorar las expectativas financieras y despejar incertidumbres antes del año electoral.
La posición del ministro supone que la estabilidad política ayudaría a consolidar el rebote económico que el Gobierno promete para 2027. Sin embargo, dirigentes oficialistas como Santilli y Patricia Bullrich mantienen dudas sobre la magnitud y la velocidad de esa recuperación, según el análisis expuesto por Fidanza.
Los Menem se niegan a entregar el territorio
Martín y Lule Menem no comparten el apuro. Su prioridad es preservar la estructura nacional de La Libertad Avanza, incluso en las provincias gobernadas por aliados de la Casa Rosada.
Durante un acto partidario realizado en Tigre, Martín Menem reconoció públicamente las tensiones que genera el armado electoral y cuestionó la posibilidad de cerrar alianzas sin suficientes coincidencias programáticas.
“¿Queremos ganar una elección o queremos un país para los próximos 40 años?”, preguntó el presidente de la Cámara de Diputados. Luego sostuvo que resultaría sencillo acordar “con cuanto gobernante se nos cruza”, pero advirtió que un proyecto duradero requiere compartir una misma agenda.
El planteo expone la diferencia con Santilli. Para cerrar con los gobernadores, el oficialismo debería retirar o debilitar a varios dirigentes libertarios que trabajan para disputar las provincias. Los Menem consideran que esa concesión podría garantizar apoyos legislativos inmediatos, pero destruiría el desarrollo territorial del partido.
La Libertad Avanza también debería compartir lugares en las listas para diputados y senadores. Cada espacio cedido a los gobernadores reduciría las posibilidades de construir una bancada propia y reforzaría la dependencia de aliados que después podrían condicionar al Ejecutivo.
El supuesto “plan Menem 2031”
Fidanza sostuvo que detrás de la resistencia existiría un proyecto político orientado a preservar la estructura partidaria para una eventual candidatura de Martín Menem en 2031.
Esa interpretación circula entre sectores enfrentados con el menemismo dentro del oficialismo, pero no fue reconocida públicamente por Martín ni por Lule Menem. Por lo tanto, no puede presentarse como un plan confirmado.
Lo comprobable es que Martín Menem defendió una construcción política pensada para “los próximos 40 años” y rechazó que el objetivo inmediato de ganar una elección justifique cualquier alianza.
El discurso también fortalece su posición como vicepresidente nacional de La Libertad Avanza y como uno de los dirigentes con mayor influencia sobre el armado territorial que conduce Karina Milei.
Gobernadores que no confían en las promesas
Los gobernadores aliados están dispuestos a discutir la eliminación de las PASO, pero reclaman garantías concretas. Temen aportar los votos legislativos y descubrir después que La Libertad Avanza mantiene candidatos financiados para disputarles sus provincias.
Karina Milei les transmitió durante la Argentina Week de París que el acuerdo debía beneficiar tanto la reelección presidencial como la continuidad de los mandatarios provinciales. Sin embargo, todavía no existe una fórmula que establezca cómo se repartirán las candidaturas en cada distrito.
La desconfianza se explica también por los acuerdos anteriores que, según los gobernadores, no fueron cumplidos completamente por la Casa Rosada. Por eso condicionan sus votos a una negociación integral que incluya las PASO, los fondos nacionales y las candidaturas de 2027.
La economía también divide al Gobierno
La discusión electoral se cruza con el debate sobre la situación económica. Caputo sostiene que la actividad tendrá una recuperación fuerte durante el próximo año y que el Gobierno llegará fortalecido a las elecciones.
Si esa proyección se cumple, La Libertad Avanza podría negociar desde una posición más sólida y exigir mayor presencia en las listas provinciales. Si la economía continúa estancada, los gobernadores tendrían más capacidad para imponer condiciones.
La exposición del economista Alberto Ades ante Milei y parte del gabinete agregó tensión al debate cambiario. Ades señaló que el peso se encuentra apreciado y evaluó distintas alternativas para corregir el desequilibrio. Aunque analizó una devaluación discrecional, también advirtió que su efecto se trasladaría rápidamente a los precios y descartó que ofreciera una solución duradera.
Por eso, no resulta preciso afirmar que Ades simplemente recomendó devaluar y abandonar el ajuste. Su diagnóstico fue más amplio: planteó el atraso cambiario, evaluó distintas salidas y señaló los riesgos inflacionarios de una corrección abrupta.
Karina deberá resolver
La interna enfrenta dos estrategias incompatibles. Santilli y Caputo pretenden asegurar la reelección mediante un acuerdo rápido con los gobernadores. Los Menem buscan proteger el partido, mantener candidatos propios y evitar que La Libertad Avanza quede subordinada a estructuras provinciales ajenas.
Javier Milei no aparece hasta ahora como el árbitro de la disputa. La decisión política quedó concentrada en Karina, quien deberá determinar si prioriza la gobernabilidad inmediata y la elección de 2027 o el crecimiento territorial del partido que conduce.
La eliminación de las PASO es apenas la superficie del conflicto. Lo que realmente está en discusión es quién controlará las candidaturas, los recursos y la estructura de La Libertad Avanza después de Milei.



























