Bullrich eligió justo a la cantante que Milei convirtió en enemiga cultural para avisar que no piensa dejarse controlar. Mientras discute con Caputo, incomoda a Karina y defiende las PASO que podría necesitar para una candidatura propia, Patricia sigue dentro de La Libertad Avanza con una particularidad: cada día se comporta un poquito más como si estuviera calculando cuánto falta para la sucesión.
Patricia Bullrich descubrió una manera extraordinariamente argentina de lanzar una candidatura presidencial sin lanzar una candidatura presidencial: poner una canción de Lali, mirar a cámara y dejar que los demás hagan las cuentas.
La jefa del bloque libertario en el Senado se filmó en su escritorio, encendió la tablet y eligió “No me importa”, de Lali Espósito. Hasta ahí podría ser simplemente una señora descubriendo Spotify.
El pequeño inconveniente es que hablamos de Lali.
La artista a la que Javier Milei convirtió durante años en antagonista cultural, rebautizó despectivamente y utilizó como símbolo de aquello que combatía.
Por eso Bullrich escuchando a Lali dentro del oficialismo tiene aproximadamente la misma inocencia que Cristina entrando a una reunión de La Cámpora con una remera de Kicillof Presidente.
Y Patricia no eligió cualquier fragmento.
Eligió precisamente los versos que hablan de no dejarse controlar, no cambiar aunque ladren y seguir acelerando.
Más que una playlist, parecía una carta documento con música de fondo.
Pato no escucha música: manda comunicados
El video aparece después de varios movimientos que empiezan a formar algo bastante más interesante que una discusión musical.
Bullrich viene de cuestionar públicamente a Luis “Toto” Caputo porque Economía envió el Presupuesto 2027 con un fuerte ajuste en discapacidad mientras ella negociaba con aliados una salida política para la emergencia.
Patricia básicamente explicó que esas cosas deberían avisarse.
Detalle menor.
Ella es la encargada de conseguir votos.
Caputo manda el ajuste.
Y después Patricia tiene que entrar al Senado preguntando:
—Buenas tardes, ¿alguno quiere acompañar esto que me acabo de enterar que existe?
Una coordinación gubernamental digna de un grupo de WhatsApp donde silenciaron a la presidenta del bloque.
Pero la cosa no terminó con Toto.
Bullrich también reconoció públicamente que el Gobierno todavía no tiene los votos para eliminar las PASO.
Karina quiere avanzar.
Patricia pone reparos.
Y justo Patricia podría necesitar alguna forma de primaria si el experimento Milei llega a 2027 con las ruedas flojas.
Qué casualidad.
En política argentina las casualidades son esos acontecimientos que ocurren exactamente cuando le convienen a alguien.
Las PASO que molestan cuando gobierna Milei pueden servir muchísimo si compite Patricia
Ese es el detalle central.
Según la información publicada, Bullrich no abandonó su proyecto presidencial y considera que podría necesitar las PASO —o alguna modalidad de primarias— si Milei llega debilitado a 2027 y la derecha tiene que definir otro candidato.
Entre los nombres aparece Martín Menem.
Patricia tendría una respuesta bastante sencilla para semejante escenario:
“Les gano a todos”.
Hermosa frase.
Especialmente viniendo de una dirigente que pasó por el peronismo, la Alianza, el PRO, Juntos por el Cambio y La Libertad Avanza.
Patricia no cambia de partido.
Hace escalas.
Es la única dirigente argentina que podría presentar su currículum político como programa de viajero frecuente.
Y ahora parece haber entendido algo que también están mirando gobernadores, empresarios y dirigentes del oficialismo:
si Milei llega fuerte, todos seguirán siendo mileístas.
Si Milei llega débil, comenzará una epidemia nacional de gente explicando que en realidad siempre había tenido diferencias.
Patricia decidió comprar el barbijo antes.
Karina controla el partido; Patricia controla la salida de emergencia
La tensión con Karina tampoco es menor.
La hermana presidencial necesita cerrar el sistema político alrededor de Milei, disciplinar aliados y evitar que las PASO se conviertan en una pista de despegue para candidatos alternativos.
Bullrich necesita exactamente lo contrario si pretende conservar una opción presidencial.
Por eso puede jurar fidelidad mientras deja abiertas todas las ventanas.
Es una especialidad de la casa.
Patricia no se está yendo.
Está estacionando de culata.
Por si hay que salir rápido.
Mientras tanto sigue siendo oficialista, conduce el bloque libertario en el Senado y negocia las leyes del Gobierno.
Es decir: forma parte del barco, discute con el capitán y ya preguntó dónde están los salvavidas.
Del “Lali Depósito” a “subime el volumen”
La elección de Lali agrega una dosis maravillosa de crueldad política.
Durante años, Milei convirtió a la cantante en blanco de ataques públicos. Ahora una de las figuras más importantes de su propio espacio utiliza justamente una canción suya para marcar autonomía frente al poder presidencial.
No hacía falta escribir:
“Karina, conmigo no”.
La canción hacía el delivery.
Y el efecto fue tan evidente que el propio Milei terminó relativizando el asunto y diciendo que no veía problema en que Bullrich escuchara a Lali e incluso que, después de la polémica, había escuchado canciones de la artista que le gustaron.
La revolución cultural avanzó tan rápido que Lali pasó de símbolo de la decadencia nacional a recomendación del algoritmo presidencial.
Dentro de poco descubren el Conicet y tenemos que suspender el ajuste.
Patricia encontró su negocio: ser oficialismo y oposición con el mismo sueldo
La jugada más inteligente de Bullrich consiste en ocupar un lugar que empieza a quedar vacante: cuestionar al Gobierno sin abandonar el Gobierno.
Cuando Economía ajusta demasiado, Patricia protesta.
Cuando la mesa política se equivoca, Patricia marca distancia.
Cuando Karina aprieta, Patricia reivindica autonomía.
Cuando Milei conserva poder, Patricia sigue siendo libertaria.
Es una franquicia política extraordinaria: Bullrich oficialista vende Bullrich opositora.
Dos productos por el precio de uno.
Si el Gobierno mejora, estuvo adentro.
Si explota, ella había avisado.
Y si Milei llega complicado a 2027, casualmente habrá quedado una dirigente con conocimiento nacional, estructura, exposición pública y ganas presidenciales esperando junto a la ambulancia.
No para festejar ninguna desgracia, naturalmente.
Para hacerse cargo del paciente.
Paolo, Magnetto y el perfume a 2027
La nota agrega otro ingrediente: Bullrich tendría respaldo de empresarios importantes como Paolo Rocca y Héctor Magnetto, sectores que estarían crecientemente incómodos con Milei.
Eso cambia bastante la dimensión del karaoke.
Porque una cosa es Patricia escuchando Lali.
Otra es Patricia escuchando Lali mientras empresarios poderosos miran las encuestas, ella discute con Economía, conserva las PASO y repite que quiere ser presidenta después de Milei.
La única incógnita es qué significa exactamente “después”.
2031 sería después.
2027 también.
Y Patricia lleva suficientes décadas en política para saber que los calendarios institucionales son muy importantes hasta que aparecen las encuestas.
Por eso no necesita romper hoy.
Necesita llegar viva mañana.
La Pato ya aprendió dónde queda la puerta
Bullrich probablemente continuará respaldando al Gobierno.
También continuará diferenciándose.
Criticará algunas medidas.
Defenderá otras.
Negociará con gobernadores.
Discutirá con Caputo.
Sonreirá junto a Karina.
Y cada tanto dejará otra señal suficientemente clara para que todos entiendan el mensaje y suficientemente ambigua para poder negarlo.
Política argentina en estado puro.
Milei todavía ocupa el sillón.
Karina conserva la lapicera.
Martín Menem aparece en las especulaciones.
Los gobernadores preparan alternativas.
Y Patricia puso música.
No sabemos si será candidata en 2027.
Pero después de tantos años recorriendo partidos, alianzas, gobiernos y oposiciones, una cosa parece bastante clara: la Pato no está abandonando el barco.
Está averiguando cuánto piden por la capitanía.

























