A dos años de la desaparición de Loan Danilo Peña, los principales imputados optaron por no declarar ante el Tribunal Oral Federal de Corrientes. El juicio comenzó con más interrogantes que respuestas, mientras la familia sigue esperando que alguno de los acusados rompa el silencio sobre el destino del niño.
La segunda jornada del juicio oral por la desaparición de Loan Danilo Peña dejó una imagen tan contundente como inquietante: los principales acusados eligieron el silencio. Laudelina Peña, Antonio Benítez, Daniel «Fierrito» Ramírez, María Victoria Caillava y Carlos Pérez rechazaron declarar ante el Tribunal Oral Federal de Corrientes, mientras que el excomisario Walter Maciel anticipó que tampoco hablará por ahora y que recién evaluará hacerlo una vez que avance la producción de la prueba testimonial. La decisión, jurídicamente legítima, volvió a alimentar una de las hipótesis que desde hace dos años sostienen la familia del niño y buena parte de la opinión pública: que continúa vigente un pacto de silencio alrededor de lo ocurrido el 13 de junio de 2024 en la localidad correntina de 9 de Julio.
El juicio comenzó con una enorme expectativa social. Después de una investigación marcada por cambios de hipótesis, cuestionamientos a los investigadores, denuncias de encubrimiento y la apertura de una causa paralela por el presunto desvío de la pesquisa, muchos esperaban que alguno de los imputados utilizara esta instancia para ofrecer una versión de los hechos o aportar elementos que permitieran reconstruir las últimas horas en las que Loan fue visto con vida. Sin embargo, ocurrió exactamente lo contrario. Uno tras otro, los acusados hicieron uso de su derecho constitucional a guardar silencio, una estrategia defensiva frecuente en procesos penales complejos, pero que en este caso adquiere una enorme carga simbólica por tratarse de una desaparición que mantiene en vilo al país desde hace dos años.
La única declaración relevante de la jornada provino de Alan Cañete, uno de los imputados en la denominada causa conexa, acusado de haber interferido en la investigación a través de la Fundación Lucio Dupuy. Su testimonio se produjo sin la presencia del resto de los acusados en la sala y dejó en evidencia que el juicio no solo buscará establecer qué ocurrió con Loan, sino también determinar si existió una estructura destinada a manipular testigos, instalar versiones falsas y entorpecer deliberadamente el trabajo judicial.
Ese aspecto aparece hoy como uno de los ejes centrales del proceso. Además de los siete imputados por la presunta sustracción y ocultamiento del niño, otras diez personas llegan a juicio acusadas de falso testimonio, encubrimiento, usurpación de títulos, privación ilegal de la libertad y maniobras destinadas a desviar la investigación. En otras palabras, el debate oral no se limitará a reconstruir la desaparición de Loan, sino también el complejo entramado político, judicial y mediático que se desarrolló después del hecho.
En ese contexto también se inscribe la citación como testigos del abogado José Fernández Codazzi y de la exdiputada Elisa Carrió. Codazzi quedó bajo la lupa luego de representar a Laudelina Peña durante una etapa crucial de la investigación, cuando tomó fuerza la hipótesis de un supuesto accidente protagonizado por Carlos Pérez y María Victoria Caillava, versión que posteriormente fue modificada por la propia imputada. Carrió, por su parte, deberá declarar a raíz de afirmaciones públicas en las que sostuvo que el entonces gobernador correntino Gustavo Valdés le habría transmitido que «a alguien había que quebrar» durante la investigación, una frase que ahora pretende ser incorporada al expediente para determinar su alcance y contexto.
La decisión de los principales acusados de no declarar también revela otro elemento procesal importante. Ninguna de las defensas parece dispuesta a asumir riesgos antes de escuchar las más de 160 declaraciones testimoniales previstas durante el debate. En causas de esta complejidad, las contradicciones entre una declaración anticipada y las pruebas que posteriormente se incorporen pueden debilitar seriamente la estrategia defensiva. Por eso, el silencio aparece como una herramienta jurídica de autoprotección. Sin embargo, desde el punto de vista social, ese silencio profundiza la sensación de impunidad y mantiene intacta la principal incógnita del expediente.
Para la familia de Loan, la negativa colectiva a declarar constituye una nueva confirmación de que todavía existen acuerdos entre quienes conocen lo ocurrido. Desde el inicio de la investigación sostienen que varias personas saben exactamente qué sucedió aquella tarde en el naranjal y que ninguna está dispuesta a romper ese pacto. La apertura del juicio oral era vista como la posibilidad de que esa dinámica comenzara a resquebrajarse. La primera respuesta fue exactamente la contraria.
Mientras tanto, Loan continúa desaparecido. Ninguna de las múltiples hipótesis investigadas durante estos dos años logró establecer de manera concluyente cuál fue su destino. La investigación atravesó cambios permanentes, incorporó nuevos imputados, descartó líneas de trabajo y abrió expedientes paralelos que ahora convergen en un mismo proceso judicial. Esa complejidad explica por qué este juicio es considerado uno de los más importantes de los últimos años en materia penal.
Las próximas audiencias estarán dominadas por la producción de prueba testimonial. Policías, peritos, familiares, investigadores, funcionarios judiciales y especialistas comenzarán a reconstruir cronológicamente cada uno de los movimientos realizados desde el momento en que Loan desapareció hasta la consolidación de las distintas hipótesis que marcaron la investigación. Recién entonces algunos de los imputados podrían reconsiderar su decisión y solicitar ampliar declaración.
Por ahora, el juicio comenzó exactamente igual que terminó buena parte de la investigación: con los principales protagonistas en silencio. Dos años después de la desaparición de Loan Danilo Peña, la Justicia continúa buscando respuestas y la sociedad sigue enfrentando la misma pregunta que permanece sin resolver desde aquella tarde del 13 de junio de 2024: ¿dónde está Loan?.




























