Los días 25 y 26 de julio, Rosario será sede de la IV Asamblea Federal Afrodescendiente MLBTTNBI+, un encuentro que reunirá a activistas y organizaciones de todo el país. La apertura coincidirá con el Día Internacional de la Mujer Afrolatinoamericana, Afrocaribeña y de la Diáspora, una fecha emblemática para la lucha contra el racismo y el sexismo en América Latina.
Rosario volverá a convertirse en el principal punto de encuentro del movimiento afrodescendiente argentino. Los próximos 25 y 26 de julio, la ciudad santafesina recibirá la IV Asamblea Federal Afrodescendiente MLBTTNBI+, un espacio de construcción política, formación, debate y articulación que reunirá a mujeres, lesbianas, bisexuales, travestis, trans, no binaries, intersex y otras identidades afrodescendientes provenientes de distintas provincias del país. El objetivo es fortalecer una agenda federal elaborada desde los territorios, con eje en la lucha contra el racismo estructural, las desigualdades de género y la ampliación de derechos.
La elección del 25 de julio como fecha de inicio no es casual. Ese día se conmemora el Día Internacional de la Mujer Afrolatinoamericana, Afrocaribeña y de la Diáspora, instituido en 1992 durante el Primer Encuentro de Mujeres Afrolatinoamericanas y Afrocaribeñas, realizado en Santo Domingo, República Dominicana. Desde entonces, la jornada se transformó en un símbolo de la lucha de las mujeres afrodescendientes contra el racismo, el patriarcado y las múltiples formas de exclusión que aún persisten en la región. También representa un llamado a los Estados para impulsar políticas públicas que garanticen igualdad de oportunidades, reconocimiento histórico y reparación frente a siglos de discriminación.

La Asamblea llega además en un momento de especial significado para el movimiento afrodescendiente. Aunque el Decenio Internacional para los Afrodescendientes proclamado por las Naciones Unidas concluyó formalmente en 2024, las organizaciones continúan reclamando que los compromisos asumidos por los Estados no queden reducidos a declaraciones simbólicas y se traduzcan en políticas concretas sobre educación, salud, empleo, acceso a la vivienda, cultura, justicia y participación política.
La cuarta edición de la Asamblea forma parte de un proceso organizativo que se viene consolidando en los últimos años. Las organizadoras explicaron que el encuentro busca que las propias personas afrodescendientes ocupen un lugar central en la definición de las estrategias políticas de sus comunidades. Para facilitar una participación verdaderamente federal, la convocatoria incluyó un sistema de inscripción anticipada destinado a gestionar becas, descuentos en pasajes y alojamiento para delegaciones provenientes de distintos puntos del país.
El programa contempla jornadas de trabajo político, talleres de formación, espacios de debate, feria de emprendimientos afro, actividades culturales, una marcha y un festival de cierre, con el propósito de combinar la reflexión política con la celebración de las identidades afrodescendientes y el fortalecimiento de las redes comunitarias.
La importancia del encuentro fue reconocida incluso por el Concejo Municipal de Rosario, que recibió a integrantes de la comisión organizadora y destacó el valor de la Asamblea como un espacio de construcción democrática, participación ciudadana y promoción de los derechos humanos. Durante esa audiencia también se subrayó el impacto cultural, educativo y social que tendrá la realización del evento para la ciudad.
Más allá de la agenda específica, la Asamblea refleja una transformación política que viene consolidándose dentro del movimiento afrodescendiente argentino. Durante décadas, la discusión pública estuvo centrada casi exclusivamente en el reconocimiento de la existencia afro en un país atravesado por el mito de la «Argentina blanca». Hoy esa etapa comienza a ampliarse hacia nuevas demandas vinculadas con la representación institucional, la producción de conocimiento, la memoria histórica, la justicia racial y la participación efectiva en la elaboración de políticas públicas.
La convocatoria también incorpora una perspectiva interseccional que reconoce que el racismo no opera de manera aislada. Las desigualdades raciales se entrecruzan con las violencias de género, la discriminación por orientación sexual e identidad de género, las condiciones económicas, las experiencias migratorias y las desigualdades territoriales. Esa mirada explica que la Asamblea convoque específicamente a mujeres y diversidades afrodescendientes, entendiendo que las respuestas políticas requieren contemplar la complejidad de esas experiencias.
Rosario ocupa además un lugar significativo dentro de este proceso. En los últimos años la ciudad se consolidó como uno de los principales polos del activismo afrodescendiente en Argentina, con organizaciones, colectivos culturales y espacios antirracistas que impulsan iniciativas de memoria, educación, arte y promoción de derechos. La realización de la Asamblea fortalece ese recorrido y proyecta a la ciudad como un punto de referencia para el movimiento afro a nivel nacional.
La IV Asamblea Federal Afrodescendiente MLBTTNBI+ no será únicamente un encuentro de organizaciones. Será también una oportunidad para reafirmar que la lucha contra el racismo requiere presencia política, articulación federal y construcción colectiva. Que el inicio coincida con el 25 de julio añade una dimensión histórica y simbólica: mientras América Latina conmemora la resistencia y los aportes de las mujeres afrolatinoamericanas, afrocaribeñas y de la diáspora, Rosario abrirá sus puertas a quienes continúan transformando esa memoria en organización, propuestas e incidencia política.



























