El exsecretario de Comunicación y Prensa fue designado hasta febrero de 2028, apenas semanas después de dejar la Casa Rosada. Licenciado en Periodismo y sin antecedentes conocidos en el sistema financiero, reemplazará al abogado especializado en derecho bancario Gonzalo Pascual.
Javier Milei oficializó la designación de Javier Lanari, exsecretario de Comunicación y Prensa y uno de los colaboradores más cercanos de Manuel Adorni, como nuevo integrante del directorio del Banco de la Nación Argentina. El nombramiento fue dispuesto mediante el Decreto 618/2026, publicado este martes en el Boletín Oficial y firmado también por el ministro de Economía, Luis Caputo.
La decisión establece que Lanari ocupa el cargo desde el 25 de junio de 2026 y completará un período que vence el 4 de febrero de 2028. La formalización llegó casi un mes después de su salida del área de Comunicación del Gobierno, aunque la fecha de inicio de sus funciones en el banco es anterior a la publicación del decreto.
El exfuncionario reemplazará a Gonzalo Pascual, cuya renuncia fue aceptada con efecto retroactivo al 31 de enero. Pascual es abogado, procurador y especialista en derecho bancario, mientras que Lanari es licenciado en Periodismo y desarrolló la mayor parte de su carrera profesional en medios de comunicación y en áreas de prensa. El decreto no expone cuáles fueron los antecedentes técnicos o financieros considerados para incorporarlo a la conducción de la principal entidad bancaria pública del país.

Del área de prensa a la conducción del banco público
Lanari fue durante los primeros años del gobierno libertario uno de los principales colaboradores de Manuel Adorni. Primero ocupó la Subsecretaría de Prensa y luego quedó al frente de la Secretaría de Comunicación y Prensa, desde donde intervino en la estrategia comunicacional de la Casa Rosada.
Su llegada al Banco Nación representa un cambio considerable de funciones: pasó de administrar la comunicación oficial a participar en las decisiones de una entidad central para el sistema financiero, el crédito productivo y la política económica nacional.
El Gobierno defendió el nombramiento ante las críticas por la falta de experiencia bancaria del nuevo director. Consultado durante una conferencia de prensa, el vocero presidencial Adrián Ravier dijo haberse enterado esa misma mañana y sostuvo que las autoridades de la entidad consideraron que Lanari reunía las condiciones de idoneidad para desempeñar el cargo. No aportó, sin embargo, precisiones sobre los criterios técnicos utilizados para esa evaluación.
El nuevo director compartirá la conducción del banco con otros funcionarios designados políticamente por Milei, entre ellos Carolina Píparo. La incorporación vuelve a poner bajo discusión la distancia entre el discurso oficial contra los cargos políticos y la práctica de reubicar a dirigentes cercanos al poder en organismos estatales.

Un nombramiento que ya se negociaba
La designación no surgió de manera inesperada. Según allegados a Adorni, este habría solicitado que Lanari obtuviera un lugar en el Banco Nación antes de abandonar la Jefatura de Gabinete. Esa versión periodística no figura en el decreto ni fue confirmada oficialmente, por lo que debe ser considerada una reconstrucción basada en fuentes del medio y no un hecho acreditado documentalmente.
También se dice que Lanari buscaba un destino dentro del Estado antes de abandonar la Secretaría de Comunicación. Además, vinculó esa necesidad con una denuncia penal presentada por la diputada Marcela Pagano, que lo habría involucrado en un conflicto relacionado con la gestión de Adorni. Hasta el momento, la existencia de una denuncia no implica responsabilidad penal ni acredita los hechos atribuidos.
El desembarco en el banco también se produjo después de versiones sobre tensiones internas dentro del Gobierno. Lanari habría perdido respaldo frente a un sector de la administración libertaria que impulsaba su salida. Parte de ese enfrentamiento quedó expuesto cuando trascendieron nombramientos de dos de sus hermanos en dependencias nacionales, un episodio utilizado por sus adversarios internos para cuestionarlo.
El Estado que critica la casta, pero acomoda a los propios
El caso vuelve a exhibir una contradicción recurrente del oficialismo. Milei construyó buena parte de su identidad política alrededor de la denuncia contra la “casta”, los acomodos y la utilización del Estado como refugio para dirigentes sin experiencia específica. Sin embargo, la designación de Lanari reproduce precisamente la lógica que el Presidente asegura combatir: un colaborador político desplazado de un área recibe, pocas semanas después, un puesto en el directorio de una empresa pública estratégica.
La cuestión no radica únicamente en que Lanari sea periodista. La Carta Orgánica del Banco Nación habilita al Poder Ejecutivo a designar a los directores, pero la discusión pública pasa por la idoneidad concreta para intervenir en una institución que administra créditos, depósitos, activos públicos y decisiones con impacto sobre empresas, provincias y millones de usuarios.
El decreto oficial se limita a informar el reemplazo y la duración del mandato. No menciona una búsqueda de antecedentes, un concurso, una evaluación profesional ni experiencia previa de Lanari en finanzas, banca, regulación monetaria o administración crediticia.
El nombramiento quedó vigente de manera retroactiva desde el 25 de junio y se extenderá hasta febrero de 2028. Lanari logró así regresar formalmente a la función pública casi sin transición: salió del centro de la comunicación presidencial y aterrizó en la mesa de conducción del banco estatal más importante de la Argentina. En el Gobierno que prometía terminar con los privilegios políticos, perder un despacho en la Casa Rosada puede ser apenas la escala previa hacia un sillón en el Banco Nación.



























