La fabricante brasileña Dass cerrará definitivamente el 17 de julio su planta de Eldorado, Misiones, donde producía zapatillas para Nike y Adidas. La decisión dejará sin empleo a los últimos 150 trabajadores y pone fin a un proceso de desindustrialización que eliminó cerca de mil puestos laborales en apenas dos años y medio.
La crisis que atraviesa la industria nacional sumó un nuevo capítulo con el cierre definitivo de la planta que la empresa brasileña Dass posee en Eldorado, Misiones. La compañía, que durante años fabricó calzado deportivo para marcas internacionales como Nike y Adidas, cesará sus operaciones el próximo 17 de julio, dejando sin empleo a los últimos 150 trabajadores que permanecían en actividad.
La decisión representa el desenlace de un proceso de reducción que se profundizó desde fines de 2023 y refleja el impacto que la apertura de importaciones, la caída del consumo interno y el retroceso de la producción manufacturera están teniendo sobre uno de los sectores más intensivos en mano de obra del país.
Desde el Sindicato del Calzado confirmaron que la empresa comunicó oficialmente el cierre a sus empleados durante una reunión realizada el lunes, poniendo fin a casi dos décadas de actividad industrial en la localidad misionera.
Del auge industrial al cierre definitivo
La planta de Eldorado comenzó a funcionar en 2007 con apenas ocho trabajadores y rápidamente se convirtió en uno de los principales polos industriales del norte argentino.
Su momento de mayor expansión llegó en 2015, cuando empleaba alrededor de 1.500 operarios, trabajaba en tres turnos diarios y alcanzaba una producción cercana a 22.000 pares de zapatillas por día, abasteciendo a algunas de las marcas deportivas más importantes del mundo.
A partir de entonces comenzó un proceso de retracción que se aceleró durante los últimos años.
Hace apenas dos años y medio la fábrica todavía mantenía unos 550 trabajadores. En mayo de este año la plantilla ya se había reducido a 230 empleados, hasta llegar a los 150 que ahora perderán definitivamente sus puestos laborales.
Casi mil empleos destruidos
El cierre de Eldorado se suma al de la planta que Dass poseía en Coronel Suárez, provincia de Buenos Aires.
Esa fábrica contaba con 700 empleados cuando asumió Javier Milei. Tras sucesivas rondas de despidos y un intento por mantener parte de la producción con aproximadamente la mitad del personal, la empresa decidió clausurar definitivamente las operaciones durante 2025.
Entre ambas plantas, Dass eliminó cerca de mil puestos de trabajo en poco más de dos años.
La reducción del empleo estuvo acompañada por una fuerte caída de la producción, consecuencia de la menor demanda del mercado interno y del incremento de la competencia de productos importados.
La crisis del sector textil y del calzado
El cierre de Dass no constituye un caso aislado.
Durante los últimos meses diversas entidades industriales advirtieron que la apertura comercial y la retracción del consumo golpean especialmente a las ramas intensivas en trabajo, como la confección de indumentaria, el calzado y los textiles.
Informes sectoriales muestran que la industria textil opera actualmente con niveles históricamente bajos de utilización de capacidad instalada, mientras numerosas empresas reducen producción, suspenden personal o directamente cierran sus establecimientos.
A esa situación se suma el crecimiento de las importaciones de indumentaria y calzado provenientes principalmente de Asia, favorecidas por un tipo de cambio apreciado y menores restricciones para ingresar mercadería al país.
Un impacto que trasciende la fábrica
El cierre de la planta afecta mucho más que a los trabajadores despedidos.
Alrededor de una fábrica de estas características se desarrolla una extensa red de proveedores, transportistas, pequeños comercios y servicios que dependen del movimiento económico generado por la actividad industrial.
En localidades como Eldorado, donde la planta representó durante años una de las principales fuentes de empleo privado registrado, el impacto económico se extiende sobre toda la comunidad.
Mientras el Gobierno sostiene que la apertura comercial permitirá mejorar la competitividad de la economía, empresarios y sindicatos del sector advierten que muchas industrias nacionales enfrentan crecientes dificultades para competir con productos importados en un contexto de consumo debilitado y elevados costos internos.
Con el apagado definitivo de las líneas de producción de Dass, la industria del calzado pierde otra de sus plantas emblemáticas y Misiones suma un nuevo capítulo a la larga lista de fábricas que bajaron la persiana en medio del proceso de transformación económica que atraviesa el país.



























