Los mandatarios del Norte condicionaron el recorte de los subsidios al gas a la creación de un régimen de zonas cálidas. Santilli aceptó aplazar el debate hasta septiembre, pero no consiguió apoyo para suspender las primarias.
La Casa Rosada salió de la cumbre de Posadas con una promesa, dos condiciones y ninguna garantía. Los gobernadores del Norte aceptaron discutir en septiembre la reforma del Régimen de Zona Fría, pero advirtieron que no aportarán los votos necesarios mientras el Gobierno no concrete un beneficio equivalente para las provincias castigadas por las altas temperaturas. Tampoco acompañarán la suspensión o eliminación de las PASO.
El jefe de Gabinete, Diego Santilli, llegó a Misiones con la misión de recomponer el vínculo con los mandatarios provinciales y asegurar respaldos en el Senado. Se fue con un acuerdo político apenas preliminar: postergar el tratamiento de zonas frías hasta después del invierno y comenzar a trabajar en una tarifa diferencial para el consumo eléctrico de las denominadas zonas cálidas.
La reforma no está lista para llegar al recinto. El expediente continúa girado a las comisiones de Minería, Energía y Combustibles y de Presupuesto y Hacienda, sin dictamen registrado hasta el momento, según el seguimiento oficial del Senado. Por eso, septiembre funciona como horizonte de negociación, no como fecha confirmada de votación.
El recorte que espera en el Senado
La Cámara de Diputados aprobó el proyecto el 20 de mayo por 132 votos afirmativos, 105 negativos y cuatro abstenciones. La iniciativa modifica la ampliación del Régimen de Zona Fría establecida en 2021 y elimina el beneficio automático para millones de usuarios de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, Mendoza, San Luis y sectores de otras provincias.
El régimen histórico continuará vigente para la Patagonia, la Puna y Malargüe. En los territorios incorporados por la Ley 27.637, en cambio, el criterio geográfico será reemplazado por una evaluación socioeconómica.
Actualmente, esos usuarios reciben descuentos del 30% sobre la tarifa plena y del 50% cuando integran determinados grupos vulnerables. Si el Senado convierte la reforma en ley, solamente conservarán la bonificación quienes cumplan los requisitos del nuevo esquema de subsidios focalizados.
No se trata, por lo tanto, de la eliminación completa de las zonas frías, como suele resumirse en la discusión política. Se recorta la ampliación de 2021 y se restringe el beneficio en las regiones templado-frías, mientras permanecen protegidas las zonas comprendidas en el régimen original.
El argumento que terminó imponiéndose entre los gobernadores fue elemental: votar durante agosto un aumento sobre las facturas de gas de hogares que atraviesan el invierno tendría un costo político difícil de disimular. El mendocino Alfredo Cornejo ya había advertido que tratarlo en esta época constituía un despropósito.
La solución fue mover el problema hasta septiembre. No desaparece el recorte; solamente se espera que suba la temperatura antes de aprobarlo.
Sin zonas cálidas no habrá votos
Los mandatarios del Norte aprovecharon la necesidad parlamentaria de Milei para reabrir un reclamo pendiente. Exigen un régimen que reconozca el consumo intensivo de electricidad provocado por las temperaturas extremas y el uso indispensable de ventiladores y aires acondicionados durante el verano.
“Queremos garantías de zonas cálidas”, sintetizó un representante salteño durante las conversaciones. Otro gobernador fue todavía más directo: “No habrá apoyo para el proyecto de zonas frías hasta que no se concrete el de zonas cálidas”.
La demanda no apareció ahora. Luis Caputo había prometido impulsar esa compensación durante la negociación en Diputados, cuando el oficialismo necesitaba los votos provinciales para aprobar la reforma gasífera. Los legisladores acompañaron, pero el proyecto para el Norte nunca llegó al Congreso.
Santilli prometió esta vez producir “un avance”. La expresión le permitió mantener abierta la negociación sin precisar el costo fiscal, los usuarios alcanzados, la fuente de financiamiento ni el porcentaje del eventual descuento.
La tensión refleja una desigualdad energética real. En el sur y el centro del país, calefaccionar una vivienda durante el invierno representa una necesidad básica; en provincias donde las temperaturas superan ampliamente los 40 grados, refrigerarla durante el verano también puede serlo. Los gobernadores no discuten esa equivalencia solamente por sensibilidad climática: quieren que sus provincias reciban una parte de los recursos que el Gobierno pretende ahorrar con el recorte en otras regiones.
El reclamo por las rutas
La cumbre también recuperó la disputa por los fondos del Impuesto a los Combustibles Líquidos. Las provincias sostienen que la Nación retiene recursos que deberían destinarse al mantenimiento y mejoramiento de rutas, mientras la paralización de la obra pública deteriora corredores esenciales para sus economías.
El reclamo funciona como una advertencia adicional. Milei necesita votos para su agenda legislativa, pero los gobernadores acumulan facturas por subsidios incumplidos, transferencias reducidas e infraestructura abandonada.
Santilli fue enviado a reconstruir esos puentes después de la derrota que sufrió el Gobierno con el capítulo destinado a flexibilizar la compra de tierras rurales por extranjeros. Los mandatarios ya demostraron que pueden reunirse para bloquear una iniciativa cuando afecta intereses provinciales, aunque después compitan entre sí y respondan a espacios políticos diferentes.
En Posadas participaron Hugo Passalacqua, Gustavo Sáenz, Osvaldo Jaldo, Raúl Jalil, Carlos Sadir, Leandro Zdero, Juan Pablo Valdés y Elías Suárez. Ricardo Quintela y Gildo Insfrán evitaron la fotografía con el jefe de Gabinete, aunque fuentes de la reunión aseguraron que compartieron la posición general.
Las PASO chocan con la supervivencia provincial
El otro límite planteado a Santilli fue electoral. Los gobernadores rechazaron tanto la eliminación como una nueva suspensión de las PASO nacionales, no necesariamente por devoción democrática, sino porque las primarias les permiten disputar lugares en las listas para el Congreso.
Sin PASO, la confección de las boletas queda concentrada en las conducciones nacionales. En una elección presidencial con boleta única, el candidato instalado puede arrastrar la lista completa y reducir la capacidad de negociación de los mandatarios.
Uno de ellos lo expresó sin rodeos: “Sin primarias, las listas quedan en poder de los que encabezan y no podemos meter diputados nacionales”.
Ese temor atraviesa distintas fuerzas. Los gobernadores peronistas buscan evitar que Cristina Kirchner monopolice las candidaturas de su espacio; los aliados y dialoguistas desconfían de que Javier Milei y Karina Milei se reserven todos los lugares expectantes. Bajo el discurso institucional aparece una disputa más concreta: quién maneja la lapicera y a quién responderán los legisladores que ingresen en 2027.
Las PASO les ofrecen una herramienta para amenazar con listas propias, medir fuerzas y negociar lugares antes de la elección general. Quitarlas favorecería a las dirigencias nacionales y debilitaría a los armadores territoriales. Por eso, la resistencia provincial no depende solamente de diferencias ideológicas con el Gobierno.
Un acuerdo todavía condicionado
La reunión no cerró definitivamente ninguno de los debates. Santilli obtuvo la posibilidad de retomar zonas frías en septiembre, pero deberá transformar la promesa sobre zonas cálidas en un proyecto concreto si pretende conservar el respaldo de los gobernadores.
Tampoco logró acercar posiciones respecto de las PASO. En ese punto, los mandatarios no mostraron voluntad de intercambiar su capacidad de armar listas por una concesión energética.
El Gobierno pretende reducir subsidios, controlar el gasto y concentrar las negociaciones electorales. Las provincias quieren electricidad subsidiada, fondos para las rutas y lugares propios en las boletas. Posadas no resolvió esa disputa: solamente estableció el precio de los próximos votos.
Santilli consiguió que los gobernadores no rechazaran definitivamente el recorte. Ellos consiguieron algo más valioso: que la Casa Rosada vuelva a pedir permiso antes de avanzar.



























