El Gobierno volvió a actualizar los impuestos a los combustibles y aplicó un nuevo aumento en los surtidores. La nafta súper pasó de $2.030 a $2.051 por litro y el gasoil de $2.115 a $2.133, mientras el resto del ajuste fue postergado para agosto.
El Gobierno nacional volvió a incrementar los impuestos que gravan a los combustibles y, como consecuencia, desde este 1° de julio aumentaron los precios de la nafta y el gasoil en todo el país. La medida fue oficializada mediante un decreto publicado en el Boletín Oficial y forma parte de la estrategia de aplicar de manera escalonada las actualizaciones impositivas pendientes para moderar su impacto sobre la inflación.
La actualización alcanza al Impuesto sobre los Combustibles Líquidos (ICL) y al Impuesto al Dióxido de Carbono (IDC), aunque el Poder Ejecutivo decidió postergar nuevamente una parte de los incrementos acumulados correspondientes a 2024, 2025 y al primer trimestre de 2026, que recién comenzarán a aplicarse en agosto.
Como resultado del ajuste, la nafta sin plomo y la nafta virgen incorporan un impuesto de $21,192 por litro en concepto de Combustibles Líquidos y $1,298 por Dióxido de Carbono. En consecuencia, el precio de referencia de la nafta súper pasó de $2.030 a $2.051 por litro, un incremento de $21.
En el caso del gasoil, el impuesto quedó fijado en $18,959 por litro para el ICL, $10,266 correspondientes al tratamiento diferencial vigente para determinadas regiones del país y $2,161 por el Impuesto al Dióxido de Carbono. Con esta actualización, el litro de gasoil aumentó de $2.115 a $2.133, es decir, $18 más que el mes anterior.
El esquema diferencial para el gasoil continuará vigente en Neuquén, La Pampa, Río Negro, Chubut, Santa Cruz, Tierra del Fuego, el partido bonaerense de Patagones y el departamento mendocino de Malargüe, donde se mantiene un tratamiento tributario especial.
Desde el Ministerio de Economía justificaron la decisión de fraccionar la actualización impositiva al sostener que busca compatibilizar la recomposición de los tributos con un «sendero fiscal sostenible» y evitar un traslado inmediato de todo el ajuste a los precios finales.
Sin embargo, la postergación no elimina el incremento, sino que lo difiere. Si no se producen nuevas prórrogas, en agosto comenzará a aplicarse la parte restante de los impuestos que aún permanecen congelados, por lo que los combustibles podrían volver a registrar aumentos durante las próximas semanas.
El nuevo ajuste se suma a una extensa serie de incrementos registrados desde el inicio de la gestión de Javier Milei. Además del impacto directo sobre quienes cargan combustible, las subas suelen trasladarse al costo del transporte de mercaderías y pasajeros, presionando sobre los precios de alimentos, bienes y servicios en toda la economía.



























