Cuando una puja política, deja a los consumidores rehenes del pague para ver y de transmisiones no acordes a los estándares de la época en que vivimos.
Si usted, mi querido lector/a, nota que en esta última semana y media el Grupo Clarín volvió a inundar sus medios de comunicación con noticias sobre el tema judicial que implica al titular de la AFA, Claudio “Chiqui” Tapia, por presunto enriquecimiento ilícito, fraudes fiscales, etc., no es mera casualidad, sino porque un nuevo capítulo de la confrontación acaba de comenzar.
Acá no hablamos de culpabilidad o inocencia, eso lo decidirá la Justicia, pero siempre hay que saber el motivo que tienen un lado y otro para tomar las posturas que terminan definiendo el escenario.
Y nada es casualidad, pues hace aproximadamente 11 días, desde la entidad de la calle Viamonte, tomaron una decisión que tendrá consecuencias. Los derechos televisivos del fútbol de ascenso no fueron renovados para beneficiar a TyC Sports (parte del Grupo Clarín).
Usted pensará que otro medio ofreció más dinero, pero la respuesta es no. TyC Sports era el único oferente, pero la AFA, en un movimiento hábil pero peligroso, decidió no aceptar la oferta y, ante la falta de otros oferentes, resolvió hacerse cargo de las transmisiones a través de su servicio de streaming LFP Play.
Con este movimiento, el histórico canal deportivo argentino se ve claramente perjudicado: con la pérdida de los derechos del fútbol de ascenso le quedan pocos eventos deportivos que generan gran audiencia: el Mundial y, en menor medida, la Copa Argentina.
Aún le quedan los derechos de la Copa Davis de tenis, la Liga Argentina de básquet y de vóley, y el TC 2000 en el automovilismo, pero todos, claramente, generan mucho menos que el deporte más popular de nuestro país.
Puede sonar lógico negarle los derechos televisivos a tu principal detractor en la actualidad, que con sus avalanchas diarias de posibles casos de corrupción ha logrado que Tapia, después de muchos años en el poder y cuando parecía intocable, empiece a ser mirado de reojo, y a veces hasta insultado, por los hinchas del fútbol argentino.
En medio de reclamos de los dirigentes allegados a Tapia, acusando al tercer medio de comunicación más grande de Latinoamérica de persecución, por ser señalada la entidad madre del fútbol de evasión impositiva, todas las categorías podrían hacer paro del 5 al 8 de marzo como medio de protesta.
Sí, leyó bien: tal vez haya un fin de semana en que nos saquen lo único que nos entretiene de la cruda realidad en la que vivimos, y todo por una disputa política–económica.
En lo estrictamente comercial, de esta manera el organismo que rige el fútbol argentino pasa de tener un dinero asegurado anual por solo ceder derechos a no solo no recibir ese dinero, sino que tendrá que hacer una inversión muy importante para llevar a cabo las transmisiones todos los fines de semana.
Desde el seno interno de la AFA aseguran que había otros interesados en adquirir los derechos, pero que finalmente no lo hicieron por miedo a represalias del Grupo Clarín.
LFP Play será, por unos partidos, gratuito; luego será un servicio pago mensual, al estilo Netflix o Disney+. Los dirigentes estiman que lo que pueden llegar a recaudar mensualmente con el streaming para pagarle a los clubes podría incluso duplicarse.
Según rumores, dado que no está oficializado, el servicio valdría unos $10.000 mensuales.
Suena demasiado elevado pagar lo mismo que un catálogo entero de películas y series para que un consumidor de fútbol vea, por lo general, 4 o 5 partidos al mes, pues la mayoría solo sigue a su equipo y algún que otro “partido de la fecha”.
La calidad de las transmisiones también tendrá que mejorar mucho, ya que varios partidos han tenido complicaciones: es muy difícil poder verlos cuando se cortan cada cinco minutos y se traban; hay que actualizar la página a cada rato; y cuando no se corta, el audio no coincide con la imagen que se está viendo.
Recién empiezan, es verdad: solo van dos fechas y la mayoría de los partidos funcionan bien, sin todo el despliegue que tenía TyC Sports, pero se entiende que con el correr de las fechas se irá profesionalizando más todo, ya que fue armado en muy poco tiempo. Sin embargo, para cuando empiecen a cobrar, tiene que funcionar mucho mejor. La productora a cargo que contrató la AFA es La Tribu, que tiene vasta experiencia en transmisiones de eventos deportivos, así que las expectativas a futuro deberían ser mejores. Pero si pagás $10.000 y justo no podés ver tranquilo el partido de tu equipo, poco le importará al televidente que se pueda ver en óptimas condiciones Gimnasia de Jujuy contra Chaco For Ever.
Al fin y al cabo, si Tapia es culpable o no, si Clarín miente o dice la verdad, es indistinto: siempre, pero siempre, termina perdiendo la gente.





























