Se confirmaron los primeros casos de scrapie en Argentina, una enfermedad similar a la “vaca loca”. Hay focos en Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos. Especialistas advierten que el debilitamiento del SENASA complica la respuesta.
Una enfermedad inédita en el país
La detección de scrapie clásico en ovinos encendió alarmas en el sistema sanitario argentino.
Se trata de una enfermedad neurodegenerativa que afecta a las ovejas y que está emparentada con la encefalopatía espongiforme bovina, conocida como “vaca loca”.
Nunca había sido registrada en el país.
Los primeros focos fueron confirmados en:
- Provincia de Buenos Aires
- Santa Fe
- Entre Ríos
Esto abre la posibilidad de que no se trate de un caso aislado.

Un problema que viene de semanas atrás
Según especialistas sanitarios, los casos detectados ahora reflejan contagios ocurridos entre 30 y 40 días antes.
Esto se debe a:
- el tiempo de incubación
- los procesos de diagnóstico
- el envío de muestras al exterior
Los análisis, en línea con protocolos internacionales, deben ser confirmados en laboratorios de referencia fuera del país.
Cómo se propaga el virus
El scrapie afecta el sistema nervioso de los animales y provoca:
- pérdida de coordinación
- alteraciones de conducta
- deterioro progresivo
Su transmisión es compleja:
puede darse por contacto con fluidos
por vía oral
dentro del mismo rodeo
Esto hace que un solo animal infectado pueda comprometer a todo el grupo.
Riesgo sanitario y comercial
El problema no es solo productivo.
También es estratégico.
Si el brote escala:
- podrían activarse restricciones a exportaciones
- se exigirían controles más estrictos
- podría cerrarse el mercado externo temporalmente
Argentina depende de su estatus sanitario para exportar carne.
El punto crítico: la capacidad de respuesta
El foco de preocupación no está solo en la enfermedad, sino en la capacidad del Estado para contenerla.
Distintos actores del sector advierten que el SENASA enfrenta:
- recortes presupuestarios
- pérdida de personal técnico
- limitaciones operativas
Esto impacta directamente en:
controles de campo
trazabilidad de animales
capacidad de reacción ante brotes
Un organismo debilitado
En los últimos meses, el organismo sanitario sufrió:
- salida de profesionales especializados
- reducción de operativos
- menor presencia territorial
Esto genera un escenario delicado:
menos controles
mayor riesgo de circulación clandestina de animales
dificultades para contener focos
El dilema: sacrificio o costo económico
Ante un brote de este tipo, hay dos caminos:
- Sacrificio del rodeo completo
- más efectivo sanitariamente
- pérdidas millonarias
- Estudios genéticos y control selectivo
- más costoso
- más lento
- menos seguro
El problema es que cualquiera de las dos opciones requiere recursos que hoy son limitados.
Una alerta que va más allá del campo
El caso del scrapie no es solo un episodio sanitario.
Expone una fragilidad más profunda: la capacidad del Estado para responder ante crisis
Cuando los sistemas de control se debilitan, los riesgos dejan de ser hipotéticos.
Y pasan a ser reales.
Porque en sanidad animal, como en salud pública, el problema no es solo el virus.
Es la velocidad —y la capacidad— para frenarlo.



























