La historia de los Rolling Stones y la de Stax Records están mucho más entrelazadas de lo que parece. Grabando Emociones, de Tony Vardé, y Con el tiempo de su lado, de Esteban Schoj, reconstruyen desde orillas diferentes un intercambio entre el rock británico y el soul de Memphis que tuvo en Otis Redding uno de sus protagonistas. Ahora ambos libros se ofrecen juntos a precio promocional.
Antes de convertirse en una de las bandas más grandes del planeta, los Rolling Stones fueron cinco jóvenes británicos obsesionados con la música negra estadounidense. Blues, rhythm and blues y soul formaban parte de una educación sentimental construida escuchando discos que cruzaban el Atlántico desde Estados Unidos. Por eso, detrás de muchas de las primeras grabaciones del grupo aparecen nombres afroamericanos que habían creado buena parte del lenguaje musical que los Stones llevarían después a públicos masivos. Esa historia es precisamente el territorio donde comienzan a conversar dos libros publicados desde Argentina: Grabando Emociones – La Revolución de Stax Records, de Tony Vardé, y Con el tiempo de su lado – Crónicas sobre los Rolling Stones, de Esteban Schoj.

No se trata simplemente de juntar dos títulos sobre música. El vínculo está escrito en los propios discos. Stax Records se convirtió durante los años sesenta en uno de los grandes centros del soul sureño desde Memphis, en un Estados Unidos atravesado por la segregación racial y el Movimiento por los Derechos Civiles. Allí convivieron músicos negros y blancos y se construyó un sonido reconocible en artistas como Otis Redding, Booker T. & the M.G.’s, Sam & Dave, Carla Thomas o Rufus Thomas. Grabando Emociones reconstruye ese universo y presenta a Stax no solamente como una compañía discográfica, sino como una comunidad musical que produjo una identidad sonora propia.
Los Stones estaban escuchando ese mundo. Uno de los cruces más reveladores aparece con “Pain in My Heart”, pieza asociada decisivamente a Otis Redding y convertida en canción central de su primer álbum de 1964. Los Rolling Stones grabaron su propia versión durante aquella primera etapa de descubrimiento del R&B y el soul estadounidense, y la incluyeron en The Rolling Stones, Now! para el mercado norteamericano. No era una excepción: el repertorio inicial del grupo permite seguir las huellas de músicos negros estadounidenses que precedieron al fenómeno británico.

Pero la historia se vuelve mucho más interesante cuando el viaje musical cambia de dirección.
En 1965, Otis Redding grabó “(I Can’t Get No) Satisfaction”, el enorme éxito compuesto por Mick Jagger y Keith Richards. La canción regresaba así a Estados Unidos transformada por un músico surgido del mismo universo sonoro que había alimentado a los Stones. Redding no se limitó a copiarla: la llevó hacia el soul y colocó los vientos en el centro del célebre riff. La versión llegó al número 4 del ranking estadounidense de R&B y al 31 del listado pop.
Ese ida y vuelta resume el diálogo que proponen los dos libros. Los músicos británicos encontraron una parte sustancial de su lenguaje mirando hacia la música afroestadounidense; después, algunos de aquellos artistas tomaron canciones de los Stones y las devolvieron convertidas en otra cosa. No existe allí una línea recta de influencia, sino una circulación: Memphis llegó a Londres y Londres regresó a Memphis.

El recorrido permite además escapar de una versión demasiado simplificada de la historia del rock en la que las bandas británicas aparecen como punto de partida. Buena parte de la explosión musical inglesa de los sesenta fue también consecuencia de una fascinación por músicas negras estadounidenses que paradójicamente encontraban dificultades para atravesar las propias barreras raciales de Estados Unidos. Stax resulta especialmente significativo porque su historia transcurrió en Memphis, Tennessee, dentro de ese Sur segregado, mientras en sus estudios músicos blancos y negros trabajaban juntos produciendo algunos de los discos fundamentales del soul. Grabando Emociones coloca justamente esa contradicción histórica en el centro de su relato: música, comunidad, integración y Derechos Civiles forman parte de una misma historia.
Con el tiempo de su lado, por su parte, sigue a los Rolling Stones desde otra geografía y otra época. Schoj reúne crónicas construidas durante años para contar la banda desde una perspectiva argentina, alejándose de la simple acumulación de fechas, discos y anécdotas. El libro recorre cómo aquella música nacida de la apropiación, admiración y reelaboración del blues, el R&B y el soul terminó desarrollando una vida propia y, décadas después, encontró en Argentina una relación cultural extraordinaria con su público.

Leídos juntos, los libros permiten entonces hacer algo más interesante que reconstruir dos historias musicales paralelas. Permiten seguir la ruta de una canción, un riff o una influencia mientras atraviesa fronteras, cambia de intérprete y adquiere otro significado. Otis Redding y los Rolling Stones son una demostración perfecta: primero los británicos miraron hacia el soul; después una de las voces fundamentales de Stax tomó una composición de Jagger y Richards y la hizo sonar como si hubiera nacido entre los vientos y el ritmo de Memphis.
La propuesta editorial aprovecha precisamente ese cruce. Grabando Emociones – La Revolución de Stax Records, de Tony Vardé, y Con el tiempo de su lado – Crónicas sobre los Rolling Stones, de Esteban Schoj, pueden adquirirse juntos a un precio promocional, contactando directamente por mensaje privado a las editoriales. Además, la compra de cualquiera de los dos títulos permite acceder a un 30% de descuento en cualquiera de los libros del catálogo de Minton Ediciones y Colectivo Flota Negra Grupo Editor.

Para quien llegue desde los Rolling Stones, Grabando Emociones abre la puerta hacia la música que ayudó a construir el lenguaje que la banda escuchó, absorbió y llevó a otra escala. Para quien llegue desde Stax, Con el tiempo de su lado permite seguir una de las rutas por las que aquella música cruzó el océano y regresó transformada.
Los dos libros hablan de artistas diferentes, ciudades diferentes y experiencias diferentes. Pero basta escuchar a los Stones haciendo “Pain in My Heart” y después a Otis Redding haciendo “Satisfaction” para descubrir que, en algún lugar entre Londres y Memphis, ambos estaban contando una parte de la misma historia.


























