La Feria de Editores (FED) celebrará su 15.ª edición del 6 al 9 de agosto en el Complejo C Art Media de Buenos Aires, con más de 330 editoriales de ocho países, entrada gratuita y una programación de charlas, presentaciones y actividades. La celebración coincide con un nuevo intento del Gobierno nacional de derogar la Ley 25.542 de Defensa de la Actividad Librera, una norma que el sector considera clave para preservar la bibliodiversidad y la supervivencia de las librerías independientes.
Mientras el mercado editorial argentino vuelve a enfrentar la incertidumbre por el futuro de la Ley de Defensa de la Actividad Librera, la Feria de Editores (FED) llega a su decimoquinta edición reafirmando el mismo principio que la vio nacer: acercar a lectores y editoriales independientes en un espacio donde el libro es mucho más que un producto comercial. La coincidencia entre la celebración de este aniversario y el debate sobre la posible derogación de la Ley 25.542 convierte a la feria en mucho más que un evento cultural; la transforma en una expresión concreta de un ecosistema que busca defender su diversidad frente a un escenario de creciente concentración económica.
Del 6 al 9 de agosto, el Complejo C Art Media (Corrientes 6271, Ciudad de Buenos Aires) reunirá a más de 330 editoriales provenientes de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México, Perú, Uruguay y España, consolidando a la FED como el principal encuentro de la edición independiente en América Latina. La entrada será gratuita, aunque este año requerirá reserva previa mediante Passline debido al crecimiento sostenido de público que experimentó la feria durante las últimas ediciones.

Desde su creación en 2013, la FED se propuso construir un espacio diferente al de las grandes ferias comerciales. Sus organizadores apostaron por un formato en el que los propios editores atendieran los stands, conversaran con el público y recomendaran libros según los intereses de cada lector. Esa lógica convirtió a la feria en un punto de encuentro entre quienes producen libros y quienes los leen, fortaleciendo un circuito cultural donde predominan los catálogos especializados, los autores emergentes y las propuestas que habitualmente encuentran menos espacio en los grandes canales de comercialización.
Ese modelo adquiere una dimensión política en el contexto actual. La intención del Gobierno nacional de avanzar nuevamente sobre la Ley 25.542, sancionada en 2001, reabrió un debate que atraviesa a toda la cadena del libro. La norma establece el sistema de precio uniforme, mediante el cual cada editor fija un precio único para sus publicaciones que debe respetarse en todos los puntos de venta, con excepciones específicas previstas por la propia legislación. Para las cámaras editoriales, librerías y buena parte del sector cultural, este mecanismo no busca impedir la competencia sino evitar que los grandes operadores comerciales utilicen su poder económico para desplazar del mercado a las librerías independientes mediante descuentos imposibles de igualar.
La defensa de esa legislación no responde únicamente a una cuestión económica. El concepto que aparece con mayor frecuencia entre editores, libreros y escritores es el de bibliodiversidad: la posibilidad de que convivan múltiples catálogos, pequeñas editoriales, autores noveles, ensayos especializados, poesía, narrativa experimental y libros que difícilmente ocuparían un lugar prioritario en un mercado regulado exclusivamente por los niveles de rentabilidad. La desaparición de librerías independientes, sostienen desde la organización de la FED, implicaría también la reducción de esa diversidad editorial y una mayor concentración de la oferta en unos pocos actores con capacidad financiera para dominar el mercado.

En ese sentido, la Feria de Editores decidió asumir una posición pública. Tal como ya lo había hecho en 2023, la organización manifestó su rechazo a la posible derogación de la Ley de Defensa de la Actividad Librera y recordó que el modelo argentino fue tomado como referencia por países con mercados editoriales consolidados, entre ellos Francia, Alemania, España, Portugal, Italia, Austria, Japón y los Países Bajos. Desde la FED sostienen que cualquier modificación a la normativa debería surgir del diálogo entre todos los actores del sector y no mediante una eliminación unilateral de una ley construida tras años de debate técnico y legislativo.
La programación de esta edición también refleja esa concepción amplia del libro como espacio de pensamiento y debate público. Durante los cuatro días habrá conversaciones dedicadas a la memoria, la filosofía, la literatura, el urbanismo, la oralidad, la física contemporánea, la escritura autobiográfica y la nueva narrativa rioplatense. Entre las actividades más destacadas figura la conferencia de la historiadora Camila Perochena, titulada «Editar el pasado para gobernar el presente», una reflexión sobre las disputas contemporáneas en torno a la construcción de la memoria histórica. También sobresale la entrevista pública al dramaturgo Mauricio Kartún, quien abordará los procesos creativos de la escritura teatral.
La feria volverá además a ofrecer una de sus iniciativas más esperadas: la entrega gratuita de un libro especialmente editado para cada edición. Este año la publicación estará dedicada al trabajo y reunirá diez textos inéditos surgidos de una convocatoria organizada conjuntamente por la FED y Finnegans Impacto. Como sucede cada año, los ejemplares serán de distribución limitada hasta agotar existencias.

La edición 2026 también expandirá sus actividades más allá de los stands editoriales. La terraza del predio será escenario de propuestas organizadas junto al colectivo Boche, integrado por creadoras de contenido dedicadas a la difusión de la literatura. Habrá encuentros sobre cine y literatura argentina, audiolibros, poesía, escritura creativa y experiencias inmersivas que buscan acercar nuevos públicos al universo del libro.
El sábado por la noche, la celebración de los quince años continuará con una fiesta en el Teatro Vorterix, concebida como un encuentro entre lectores, autores, libreros, editoriales y todas las personas que sostienen cotidianamente la cadena del libro independiente.
En tiempos en que buena parte del debate cultural gira alrededor de la concentración económica, el financiamiento de la cultura y el futuro de las industrias creativas, la Feria de Editores vuelve a plantear una pregunta de fondo: ¿el libro debe entenderse únicamente como una mercancía sometida a las reglas del mercado o también como un bien cultural cuya diversidad merece ser protegida? La respuesta que propone la FED no se limita a un documento institucional. Se materializa en cientos de editoriales, miles de títulos y decenas de miles de lectores que, durante cuatro días, demostrarán que la defensa de la bibliodiversidad también se construye recorriendo un stand, descubriendo un catálogo desconocido y sosteniendo una conversación alrededor de un libro.



























