El deterioro de Milei suspendió, por ahora, la guerra interna del PJ y despertó el optimismo para 2027. Massa salió de la hibernación, Cristina busca ordenar, Kicillof ya estaba anotado y los gobernadores empiezan a acercarse. No los unió Perón: los unió una encuesta.
Durante meses, el peronismo discutió quién tenía la culpa de haber perdido.
Ahora apareció una posibilidad mucho más interesante:
ganar sin terminar de resolverlo.
El deterioro de Milei cambió el clima. En el Gobierno admiten que la reelección no está asegurada y ensayan medidas para recuperar cercanía: créditos hipotecarios, préstamos en dólares y hasta el repentino deseo de un salario mínimo cercano al millón.
Después de dos años de motosierra apareció la sensibilidad social.
No era un corazón: era año preelectoral.
Del otro lado, el PJ empezó a suspender las agresiones públicas y discutir cómo resolver sus diferencias. También trabaja en un programa alternativo para demostrar que una nueva unidad no terminará otra vez con falta de liderazgo y descontrol inflacionario.
Es conmovedor.
Primero descubrieron que podían ganar; después empezaron a averiguar para qué.
Y reapareció Sergio Massa. Tras casi tres años de bajo perfil, volvió a mostrarse en Santa Fe y en el peronismo anticipan nuevas incursiones.
Massa no volvió.
Se refinanció.
Cristina también aparece en el nuevo armado, mientras Kicillof, gobernadores y distintos sectores empiezan a imaginar una victoria que meses atrás parecía lejana. El documento incluso recoge la frase de un ministro bonaerense: “Cristina quiere ganar”.
Noticia importante.
En el peronismo ya coinciden hasta en que las elecciones deberían ganarlas ellos.
La unidad, sin embargo, ofrece postales extraordinarias. Senadores ligados al cristinismo acompañaron por unanimidad la designación de Pablo Yadarola, mencionado en la nota por su participación en el viaje a Lago Escondido que durante años fue denunciado por ese mismo espacio; Martín Soria directamente se retiró para no votarlo.
La grieta también se cerró.
Pero por arriba.
Mientras la dirigencia calcula 2027, abajo el paisaje tiene bastante menos champagne: una encuesta citada en el artículo señala que el 44% de los consultados en barrios populares dijo que alguien de su familia perdió su trabajo principal durante el último año y el 74% que los ingresos no alcanzan para gastos mínimos.
La campaña ya empezó.
Milei busca recuperar votos.
El peronismo recuperó la esperanza.
Massa recuperó la agenda.
Ahora solamente falta que alguien recupere el país.


























