Privatizaron Transener, los nuevos dueños encontraron una reserva construida con ganancias anteriores al traspaso y aprobaron repartirse $253.536 millones. El negocio es sencillo: el Estado vende, el privado abre la caja y, cuando quede el esqueleto, siempre se puede volver a explicar que hace falta sacrificio público.
Los Neuss concretaron uno de esos milagros que explican por qué el capitalismo argentino jamás necesita canonizaciones.
Compraron Transener.
Entraron.
Abrieron la caja.
Y descubrieron que la empresa venía con autodesguace financiero.
El consorcio pagó USD 356 millones por la participación de Enarsa en Citelec, en una operación cuyo precio fue considerado bajo por actores del mercado. Después del cambio de manos, el directorio aprobó repartir $253.536 millones provenientes de una reserva constituida con ganancias acumuladas antes de la privatización.
Una privatización extraordinaria:
comprás la vaca y ordeñás hasta la alcancía.
La empresa tenía alrededor de $522.590 millones reservados para futuros dividendos. Los nuevos accionistas no habían producido esas ganancias.
Pero tampoco iban a discriminarlas por kirchneristas.
La plata no tiene ideología cuando entra al CBU.
Mientras tanto, Transener maneja una infraestructura estratégica de más de 12.000 kilómetros de líneas de alta tensión, justo en un sistema donde el transporte eléctrico aparece señalado como cuello de botella y necesita inversiones.
¿Invertir la reserva?
Qué pensamiento estatista.
Primero se fortalece la red patrimonial del accionista.
Y ahí la calesita queda lista para empezar a girar.
Cuando hay empresa pública, hay que privatizar porque el Estado es ineficiente.
Cuando aparece la caja, se reparte porque son derechos del capital.
Cuando falte inversión, habrá que garantizar el servicio porque la electricidad es estratégica.
Y si algún día el negocio necesita auxilio:
bienvenido nuevamente, Estado hijo de puta, cuánto tiempo sin verte.
Eso sí es libertad económica.
Las ganancias viajan en primera.
Las pérdidas esperan en la parada.
Y el contribuyente tiene abono mensual.




























