Los dieciseisavos de final del Mundial 2026 volvieron a demostrar que ningún favorito tiene el camino asegurado. Inglaterra necesitó un doblete de Harry Kane para evitar una eliminación histórica frente a República Democrática del Congo, Bélgica protagonizó una remontada épica ante Senegal y Estados Unidos avanzó a los octavos de final derrotando a Bosnia y Herzegovina pese a disputar gran parte del segundo tiempo con un futbolista menos.
Cada jornada de la fase eliminatoria confirma que este Mundial se juega al límite. Las diferencias entre las potencias tradicionales y las selecciones emergentes se acortan partido tras partido y el margen para el error prácticamente desapareció. Lo que sobre el papel parecía un día favorable para tres favoritos terminó convirtiéndose en una prueba de carácter que sólo pudieron superar gracias a su jerarquía individual y fortaleza colectiva.
El primer encuentro estuvo muy cerca de transformarse en uno de los mayores batacazos del campeonato. En el Mercedes-Benz Stadium de Atlanta, República Democrática del Congo sorprendió a Inglaterra con un gol tempranero de Brian Cipenga y sostuvo la ventaja durante más de una hora gracias al orden defensivo y a una sobresaliente actuación del arquero Lionel Mpasi. El conjunto africano acariciaba una clasificación histórica cuando apareció el hombre de siempre. Harry Kane igualó el marcador de cabeza a los 75 minutos y, cuando el tiempo suplementario parecía inevitable, volvió a convertirse en héroe con un potente remate desde fuera del área a los 86 minutos para establecer el 2-1 definitivo. Inglaterra sufrió mucho más de lo previsto, pero terminó encontrando en su capitán la diferencia entre la ilusión y la eliminación.
Si el duelo de Atlanta ofreció dramatismo, el de Seattle entregó la remontada más espectacular de estos dieciseisavos de final. Senegal dominó gran parte del encuentro y llegó a colocarse 2-0 gracias a los tantos de Habib Diarra e Ismaila Sarr, dejando a Bélgica contra las cuerdas. Sin embargo, cuando la eliminación parecía consumada, la experiencia volvió a marcar diferencias. Romelu Lukaku descontó a cuatro minutos del final y apenas instantes después Youri Tielemans igualó el marcador para llevar el partido al tiempo suplementario. Ya en la prórroga, una infracción sancionada tras la intervención del VAR le permitió al propio Tielemans convertir de penal el 3-2 definitivo y completar una remontada que ya forma parte de los grandes partidos del torneo.
La jornada concluyó en el Levi’s Stadium, en Santa Clara, donde Estados Unidos mantuvo viva la ilusión del país anfitrión al derrotar 2-0 a Bosnia y Herzegovina. Folarin Balogun abrió el marcador antes del descanso, pero a los 64 minutos fue expulsado y dejó a su equipo con diez futbolistas para el tramo final del encuentro. Lejos de desordenarse, el conjunto dirigido por Mauricio Pochettino mostró personalidad para sostener la ventaja, resistió los intentos bosnios y terminó liquidando el partido con un preciso tiro libre de Malik Tillman, que desató el festejo de un Levi’s Stadium colmado.
Los resultados terminaron de completar otro tramo del cuadro eliminatorio. Inglaterra enfrentará a México en uno de los cruces más atractivos de los octavos de final, mientras que Bélgica y Estados Unidos reeditarán un duelo con antecedentes mundialistas que promete ser uno de los grandes espectáculos de la próxima ronda.
A medida que avanza la Copa del Mundo, el torneo confirma una tendencia que comenzó desde el primer día de los dieciseisavos de final: el peso de la historia ya no alcanza para garantizar una clasificación. Inglaterra necesitó de su máximo goleador para evitar un fracaso inesperado, Bélgica sobrevivió gracias a una reacción extraordinaria y Estados Unidos demostró que también sabe competir bajo presión. En un Mundial donde las sorpresas dejaron de ser una excepción, cada partido exige talento, convicción y una capacidad de resistencia que puede resultar tan decisiva como la calidad futbolística.



























