Milei volvió a elogiar a Federico Sturzenegger delante de todo el gabinete y ratificó que la política monetaria “no se relajará bajo ningún concepto”. Luis Caputo viene ensayando créditos y estímulos para una economía que perdió velocidad. Recursos Humanos de la Casa Rosada tiene un método sencillo: no te manda el telegrama, felicita dos lunes seguidos al tipo sentado al lado.
Federico Sturzenegger lleva 17.155 desregulaciones.
Diecisiete mil ciento cincuenta y cinco.
Luis “Toto” Caputo acaba de descubrir que 17.156 también puede ser un número de legajo.
Milei volvió a elogiar al ministro desregulador frente al gabinete, destacó su producción industrial de derogaciones y dejó otra advertencia: la política monetaria no se toca.
No hizo falta mirar a Toto.
Cuando tu jefe felicita por segunda semana consecutiva al compañero que piensa distinto a vos, la mirada viene incluida.
Caputo cometió un error delicadísimo: vio que la economía perdía velocidad y empezó a buscar maneras de moverla.
Crédito.
Hipotecas.
Autos.
Algún estímulo.
Dos medidas más y lo encuentran inaugurando una canilla con Kicillof.
La semana anterior Milei ya había dedicado parte de la reunión a leer una nota de Sturzenegger sobre la necesidad de mantenerse fiel al rumbo. Ahora volvió a ponerlo como alumno ejemplar.
La pedagogía presidencial es exquisita.
—Federico, excelente.
—Gracias, Presidente.
—Federico, extraordinario.
—Gracias.
—Federico, 17.155 desregulaciones.
—Muchas gracias.
—Toto.
—¿Sí?
—Nada.
Seguí comiendo.
Lo maravilloso es que Sturzenegger está trabajando además en una nueva Ley de Mercado de Capitales.
Es decir que mientras Toto intenta conseguirle pulso a la economía, Federico ya está entrando a su barrio con la cinta métrica.
No es una interna.
Es una tasación.
Caputo llegó al Gobierno como el Messi de las finanzas.
Ahora cada lunes entra al gabinete y descubre que Milei está mostrando los goles de otro.
El Presidente, además, fue categórico: relajar la política monetaria podría afectar la “reputación construida”.
Perfecto.
Porque cuando la economía se enfría siempre existen dos prioridades:
- reanimar al paciente;
- que el médico conserve prestigio.
Toto eligió mirar el electrocardiograma.
Milei, las reseñas de Google.
Y Sturzenegger espera al lado con la motosierra prendida.
La situación todavía no requiere dramatismo.
Caputo sigue siendo ministro.
Milei no anunció cambios.
Sturzenegger continúa en Desregulación.
Todo normal.
Solamente tenemos al Presidente elogiando repetidamente a uno mientras le marca públicamente los límites económicos al otro.
En cualquier empresa eso se llama “excelente clima laboral”.
Ahora Toto deberá elegir.
Puede seguir intentando estimular actividad y arriesgarse a que descubran que debajo del traje liberal llevaba escondido un crédito del Banco Nación.
O puede mantenerse puro hasta que la economía reaccione por sus propios medios.
La fe también es una herramienta macroeconómica.
Mientras tanto, Sturzenegger seguirá desregulando.
17.155.
17.156.
17.157.
Toto haría bien en mirar el contador.
Cuando Federico llegue al Ministerio de Economía, que no pregunte qué número van.


























