El canciller frenó el tratado que el ministro desregulador empujaba para alinear a Argentina con el sistema internacional de patentes. El proyecto hubiera encarecido los remedios y beneficiado a los laboratorios extranjeros. La excusa oficial para suspender el plenario de comisiones fue un viaje de 20 diputados a Estados Unidos, pagado por empresas mineras y laboratorios yanquis. Entre los viajeros, legisladores de LLA, del PRO, radicales y hasta senadores. El propio Milei había acompañado la postura hasta que los laboratorios locales (financistas de su campaña) le recordaron quién paga las facturas. La interna es total.
El gobierno de Javier Milei tiene una grieta que no cierra. Por un lado, Federico Sturzenegger, el ministro de Desregulación, empuja el Tratado de Cooperación en materia de Patentes (PCT) para alinear a Argentina con el sistema internacional. Por el otro, el canciller Pablo Quirno frenó el proyecto y suspendió el plenario de comisiones que debía dictaminar este martes. En el medio, los laboratorios extranjeros presionan. Los laboratorios locales también. Y los diputados se fueron de viaje a Estados Unidos pagados por las empresas que quieren que el tratado se apruebe.
La pelea Sturzenegger-Quirno
Sturzenegger quería que el tratado se apruebe antes del 30 de abril. Su hoja de ruta incluía dictamen el 22 de abril. Pero Quirno decidió pisar el acelerador y el plenario se suspendió. Fuentes parlamentarias fueron contundentes: «Cancillería le volteó a Sturzenegger el tratado».
El canciller es un hombre del riñón de Javier Milei. Llegó después de que echaran a Diana Mondino, que había sido la primera en lidiar con los reclamos de los laboratorios extranjeros. Mondino perdió. Quirno, por ahora, va ganando.
El viaje de los 20 diputados
La excusa oficial para suspender el plenario fue que 20 diputados estaban de viaje en Estados Unidos. Un viaje organizado por la Red de Acción Política (RAP), costeado por empresas mineras y también por laboratorios norteamericanos interesados en el tratado.
Entre los viajeros hay legisladores de La Libertad Avanza, del PRO, radicales, senadores. También el ex diputado Alejandro Cacace, actual secretario en el ministerio de Sturzenegger, que estuvo el fin de semana en Miami y este lunes participó del Simposio Harvard-MIT con RAP.
La pregunta que nadie responde es por qué se programó el plenario justo la misma semana del viaje. Como si alguien no quisiera que el tratado avance. O como si hiciera falta que los diputados sean persuadidos por los propios laboratorios estadounidenses.
El negocio de las patentes
Argentina es uno de los dos países de América Latina (junto con Venezuela) que está fuera del Tratado de Cooperación en materia de Patentes. El sistema permite registrar una patente en varios países con un solo trámite. Los laboratorios extranjeros lo vienen pidiendo hace años.
El argumento de Sturzenegger es que «el aislamiento no protege, margina». El argumento de los laboratorios locales es que el tratado va a encarecer los medicamentos y va a beneficiar a las multinacionales.
Milei, durante la campaña, fue financiado por Hugo Sigman, Daniel Sielecki y la familia Kovalivker. Todos dueños de laboratorios locales. Todos en contra del tratado. El presidente escuchó a sus financistas y frenó el proyecto. O al menos, eso es lo que dicen los que pierden.
La hipocresía del viaje
El viaje de los 20 diputados a Estados Unidos fue costeado por empresas de la minería y por laboratorios norteamericanos interesados en el tratado. Uno de los pasajeros contó que «hay más de 20 legisladores y CEOS y dueños de laboratorios». No es un viaje de estudios. Es un lobby con todas las letras.
Los diputados que viajaron son de todos los partidos: LLA, PRO, radicales, gobernadores, senadores. La excusa es la formación académica. La realidad es que los están llevando a que los convenzan.
Lo que sigue
El tratado no está muerto. Solo frenado. Sturzenegger no va a claudicar fácil. Quirno, por ahora, tiene la sartén por el mango. Milei, en el medio, escucha a sus financistas.
Mientras tanto, los medicamentos siguen siendo caros. Las patentes, un negocio millonario. Y los diputados, de viaje. Pagado por los que quieren que el tratato se apruebe.
Nos leemos pronto.



























