La ciudad española atraviesa una crisis migratoria sin precedentes después de que unas 50.000 personas ingresaran desde Marruecos en apenas dos días. Al menos 57 murieron, principalmente cuando intentaban alcanzar territorio español a nado. Unas 37.500 ya regresaron a Marruecos, mientras Pedro Sánchez calificó lo ocurrido como una “violación de la integridad territorial de España”.
Ceuta vive una situación excepcional. Desde la madrugada del jueves, alrededor de 50.000 migrantes —en su inmensa mayoría marroquíes— ingresaron irregularmente en la ciudad autónoma española situada en el norte de África, según la última estimación difundida por el Ministerio del Interior de España.
La dimensión resulta todavía más extraordinaria cuando se compara con la población de Ceuta: alrededor de 84.000 habitantes. En cuestión de horas ingresó un contingente equivalente a cerca del 60% de toda la población habitual de la ciudad.
El presidente ceutí, Juan Jesús Vivas, llegó a estimar inicialmente hasta 60.000 entradas, aunque Interior estableció posteriormente la cifra en aproximadamente 50.000. La diferencia obliga a considerar los números todavía provisionales mientras continúa el operativo fronterizo.
La crisis supera ampliamente la registrada en mayo de 2021, cuando unas 10.000 personas entraron en Ceuta después de que Marruecos relajara sus controles fronterizos.

57 muertos y una frontera convertida en tragedia
El aspecto más dramático de la crisis es el número de víctimas. Al menos 57 personas murieron intentando llegar a territorio español, según el balance disponible este viernes. La mayoría habría fallecido ahogada mientras trataba de bordear a nado el espigón fronterizo de El Tarajal.
La Guardia Civil mantiene desplegados equipos especializados en las aguas próximas a la frontera y el balance podría modificarse a medida que continúen las tareas de búsqueda.
Miles de personas utilizaron distintas vías para alcanzar Ceuta: algunas bordearon el espigón a nado, otras cruzaron por tierra y también se registraron ingresos por sectores próximos al polígono industrial fronterizo.
El volumen de llegadas desbordó rápidamente la capacidad de recepción de la ciudad. Vivas describió la situación como una emergencia humanitaria y social y reclamó una intervención coordinada del Gobierno central.

37.500 personas ya regresaron a Marruecos
La situación comenzó a invertirse durante el viernes. Según los últimos datos del Ministerio del Interior, unas 37.500 de las aproximadamente 50.000 personas que habían entrado ya habían regresado voluntariamente a Marruecos.
Eso representa alrededor del 75% del total.
En algunos momentos, el flujo de regreso a través de la frontera alcanzó aproximadamente las 150 personas por minuto.
El fenómeno tiene antecedentes. Durante la crisis de 2021 también se produjo un rápido retorno de numerosos ciudadanos marroquíes después de permanecer durante horas o días dentro de Ceuta.
Aun así, miles de personas permanecen en territorio español y las autoridades continúan trabajando para gestionar una situación que sobrepasó ampliamente la capacidad habitual de la ciudad.

Sánchez habló de una “violación de la integridad territorial”
Pedro Sánchez viajó este viernes a Ceuta y elevó considerablemente el tono político.
El presidente del Gobierno español calificó lo sucedido como una “violación de la integridad territorial de España” y responsabilizó a las redes dedicadas al tráfico de personas por haber alentado las entradas.
Al mismo tiempo, evitó responsabilizar directamente al Gobierno marroquí.
Sánchez aseguró que durante la crisis existió una comunicación “constante, fluida y muy razonable” con Rabat y agradeció la colaboración de Marruecos para acelerar los retornos.
El mandatario también anunció la instalación de elementos de contención marítima —entre ellos boyas en la zona del espigón— como parte de las medidas destinadas a dificultar nuevos cruces.
La decisión está relacionada con una reciente sentencia del Tribunal Supremo español que limitó las denominadas devoluciones en caliente para quienes ingresan por vía marítima.
Una crisis que también golpea la relación con Marruecos
Más allá de la emergencia humanitaria, el episodio vuelve a colocar bajo tensión una de las relaciones diplomáticas más sensibles de España.
Ceuta y Melilla son ciudades españolas ubicadas en el norte de África y constituyen las únicas fronteras terrestres entre la Unión Europea y el continente africano.
Por eso, cualquier modificación del control migratorio marroquí tiene consecuencias prácticamente inmediatas sobre ambas ciudades.
Todavía no está acreditado que Marruecos haya provocado deliberadamente esta crisis. Fuentes de inteligencia citadas por El País reconocen que no se conocen con certeza las causas de la actitud de las autoridades marroquíes y que cualquier explicación sobre una eventual utilización política de los flujos migratorios continúa siendo una hipótesis.
El antecedente de 2021, sin embargo, pesa sobre el análisis político. Aquella crisis ocurrió en medio de una fuerte disputa diplomática entre Madrid y Rabat por el Sáhara Occidental.
Ahora también existe un contexto delicado: Sánchez visitó recientemente Argelia, principal rival regional de Marruecos, para recomponer las relaciones bilaterales.
La mayor crisis migratoria de la historia de Ceuta
La magnitud de las cifras permite dimensionar lo extraordinario de lo ocurrido.
Entre 2017 y mediados de 2026 habían ingresado irregularmente a Ceuta unas 20.000 personas en total. La media habitual rondaba aproximadamente las 1.000 entradas anuales. La crisis de estas últimas horas multiplicó esas cifras en un período extraordinariamente corto.
Mientras miles regresan a Marruecos y España intenta recuperar el control de la frontera, permanece el saldo más grave: 57 personas muertas y una ciudad de apenas 84.000 habitantes que recibió en horas a unas 50.000 personas.
La emergencia comienza ahora a desplazarse desde la frontera hacia otro terreno igualmente complejo: determinar por qué ocurrió, qué responsabilidad tuvieron las redes de tráfico, cómo responderá Marruecos y qué consecuencias dejará esta crisis en las relaciones entre Madrid y Rabat.



























