En un nuevo ataque de EE. UU., esta vez en conjunto con Israel contra Irán, una vez más el conteo de bombardeos y muertos se convierte en la orden del día. Los eventos deportivos que se ven afectados y pasan a un segundo plano.
Los ataques de EE. UU. e Israel a Irán han involucrado, con el correr de los días, a más países. El régimen iraní y aliados como Hezbollah, en Líbano, han contraatacado contra Israel y bases estadounidenses en varios países de Medio Oriente.
Hay muchas personas de otras nacionalidades que han elegido esos países para desarrollar sus actividades laborales y, con suerte, podrán escapar del conflicto regresando a sus lugares de origen. Pero millones de inocentes no tendrán esa posibilidad y pagarán con sufrimiento el juego de la guerra decidido por quienes autorizan lanzamientos de bombas desde un escritorio.
Muchos de estos países albergan actualmente eventos deportivos internacionales y, además, son lugar de trabajo de numerosos deportistas extranjeros que hoy intentan salir de zonas de conflicto.
La actividad local está frenada, pero los compromisos internacionales programados —como la Finalísima que debería jugarse en Qatar, así como los cuatro Grandes Premios de Fórmula 1 previstos en Medio Oriente— ya están bajo análisis por posibles cambios de sede.
Incluso se suspendieron pruebas de entrenamiento en Bahréin que iban a realizar Mercedes y McLaren, luego de que cayera una bomba a pocos kilómetros. En un plan de emergencia, lograron resguardar al personal y evacuarlo del país.
El Gran Premio de Australia, que se disputará este fin de semana, también se vio afectado por cuestiones logísticas, ya que Medio Oriente es un punto clave de conexión para el traslado de personal y equipamiento desde Europa hacia Oceanía y Asia.
En los Juegos Olímpicos de la era antigua, en Grecia, las guerras entraban en una tregua para permitir la competencia.
En la actualidad, el deporte ya no tiene ese poder. Nada detiene una guerra hasta que los interesados consiguen lo que buscan.
El deporte ya no frena disputas, pero siempre tiene alternativas listas para mudarse de sede. Porque hoy es, además de competencia, un gran negocio. Y el show debe continuar.





























