Una nueva encuesta nacional de AtlasIntel y Bloomberg revela un marcado deterioro del humor social. El 70% de los argentinos considera que la situación económica es mala, seis de cada diez desaprueban la gestión de Javier Milei y más de la mitad cree que el país estará peor dentro de seis meses. El estudio refleja, además, un aumento de la preocupación por el desempleo y la inflación.
El clima de optimismo que acompañó los primeros meses del gobierno de Javier Milei parece haber perdido fuerza. La última edición del informe Latam Pulse Argentina, elaborado por AtlasIntel en conjunto con Bloomberg entre el 30 de julio y el 3 de agosto sobre una muestra nacional de 1.120 personas, muestra un escenario de creciente descontento económico y político. El relevamiento registra el peor nivel de aprobación presidencial de toda la serie histórica y una percepción cada vez más negativa sobre el rumbo del país.
El dato que sobresale del estudio es la percepción económica. Siete de cada diez argentinos consideran que la situación del país es mala, un indicador que refleja el deterioro del humor social pese a la desaceleración de la inflación que el Gobierno exhibe como uno de sus principales logros.
El pesimismo también se proyecta hacia adelante. Según el informe, el 56% de los consultados cree que la economía empeorará durante los próximos seis meses, mientras que una proporción significativamente menor espera una mejora. Esa combinación de mala evaluación del presente y expectativas negativas para el futuro suele ser uno de los indicadores más sensibles sobre la confianza social en un gobierno.
Ese escenario económico tiene un correlato directo en la imagen presidencial. La encuesta muestra que el 62,4% desaprueba la gestión de Javier Milei, mientras que el 37,1% la aprueba. Apenas el 0,5% respondió no tener una opinión formada. Se trata del peor registro para el Presidente desde que AtlasIntel comenzó a medir su desempeño de manera sistemática.
La tendencia aparece consolidada al observar la serie histórica. Durante los últimos meses la desaprobación fue creciendo de manera sostenida hasta superar el 60%, mientras que la aprobación descendió hasta ubicarse por debajo del 40%, ampliando la brecha entre ambas mediciones.
La evaluación general del Gobierno también refleja ese desgaste. El 54,7% califica la administración nacional como «mala o muy mala», frente a un 30,1% que la considera «buena o excelente», mientras que un 15,1% la define como regular. Los números muestran que las opiniones negativas prácticamente duplican a las positivas.
Uno de los aspectos que más preocupa a los encuestadores es el cambio en las prioridades de los argentinos. Si durante buena parte del primer año de gestión la inflación ocupaba el centro de las preocupaciones, ahora el desempleo vuelve a ganar protagonismo, acompañado por la corrupción y el aumento del costo de vida. El informe detecta un crecimiento importante de quienes consideran que perder el trabajo es hoy uno de los principales problemas del país, una señal consistente con el freno de la actividad económica y la caída del empleo registrada en distintos sectores durante los últimos meses.
Los cruces demográficos muestran además que el rechazo al Gobierno es mayor entre los jóvenes, las mujeres y los sectores de menores ingresos, mientras que los niveles más altos de aprobación aparecen entre quienes votaron a La Libertad Avanza en las elecciones presidenciales y pertenecen a los segmentos de ingresos más elevados.
El informe también analiza la percepción del riesgo político. Argentina obtiene 47 puntos en el Índice de Riesgo Político elaborado por AtlasIntel, un indicador que combina variables de estabilidad institucional, conflictividad social y criminalidad. Entre los riesgos que la población considera más probables para los próximos seis meses aparecen nuevas revelaciones de corrupción, el aumento de robos y asaltos y el crecimiento de la violencia vinculada al crimen organizado.
En materia internacional, la encuesta refleja una mirada crítica hacia la relación con Estados Unidos y hacia el presidente Donald Trump. Según el estudio, casi la mitad de los consultados considera negativa la relación bilateral y una mayoría rechaza la figura del mandatario estadounidense, al tiempo que crece la preferencia por mantener una política exterior más distante de Washington.
Los resultados llegan en un momento especialmente sensible para la Casa Rosada. Aunque el Gobierno sostiene que la desaceleración inflacionaria y el equilibrio fiscal constituyen la base de una futura recuperación, la encuesta sugiere que esa expectativa todavía no logra traducirse en una mejora de la percepción ciudadana. Por el contrario, el humor social continúa deteriorándose y la economía sigue siendo el principal factor que explica el aumento del rechazo a la gestión presidencial.



























